Un perro salva a una mujer de 82 años que llevaba 16 horas perdida

«Zoe» la halló cerca de la residencia de Caldas de la que había desaparecido


Pontevedra / La Voz

El artífice del final feliz fue, en esta ocasión, un perro. Zoe, un labrador retriever del grupo de rescate canino de Protección Civil de A Estrada, encontraba ayer a una mujer de 82 años que llevaba unas 16 horas desaparecida del asilo de la localidad pontevedresa de Caldas de Reis. Pese a haber pasado una noche de lluvia y frío a la intemperie, María Regina Fresco Barcala estaba en buenas condiciones. «Consciente, acurrucada y totalmente desorientada. Pero teniendo en cuenta todo lo que pasó, estaba bien», dijo una de las personas que participaron en la búsqueda.

El can halló a la mujer, natural de San Andrés de Vea (A Estrada) y que sufre demencia, en la entrada de una caseta de madera situada al final de la calle Padres Pasionistas, de Caldas. Se trata de una zona apartada, ya de monte. «Una señora nos indicó que ayer [por el miércoles] había visto a una anciana cuya descripción física coincidía con la persona que estábamos buscando. Nos agarramos a eso, pero fue el perro el que escogió el camino y llegó hasta la víctima», relató Manuel González, coordinador del grupo de rescate canino. Eran casi las doce y media de la mañana.

Una vez localizada, se le prestaron los primeros auxilios, tapándola con una manta térmica. Después fue evacuada en camilla unos quinientos metros hasta la ambulancia, que la trasladó al PAC del centro de salud de Caldas, donde fue sometida a un examen médico. Al parecer, las primeras palabras de la víctima fueron que se había levantado por la mañana para ir a trabajar a una finca. Solo tenía unas heridas en las rodillas.

No se presentó a cenar

El personal del asilo echó en falta a María Regina a última hora del miércoles. Una de las monjas, sor Dolores, explicó que la anciana fue vista a las seis y media de tarde, pero que no se presentó a cenar. Tras peinar sin resultado la residencia, alertaron a la Policía Local. Enseguida se montó un dispositivo de búsqueda que integraban agentes municipales, de la Guardia Civil y voluntarios de Protección Civil. Se facilitó una descripción física de la mujer y se distribuyó una foto. Una de las hipótesis que barajaba la religiosa es que la anciana hubiera tomado un autobús o un taxi «para volver a su pueblo». «Ella está bien de movilidad, pero lo que le falla es la cabeza, y muchas veces habla de su pueblo», apuntó sor Dolores. La dirección del asilo intentó localizar sin éxito a unos familiares de la desaparecida.

En esas primeras horas los trabajos de rastreo se centraron en las márgenes del río Umia por la cercanía del asilo. Las labores se prolongaron hasta las cuatro de la mañana y se retomaron a las siete. Junto a la policía y la Guardia Civil, participaron voluntarios de Protección Civil de Caldas, Cuntis, Moraña, Catoira, Portas, Valga y el grupo de rescate de A Estrada. «Estamos contentos. Es una satisfacción cuando las cosas acaban así. Con este rescate llevamos diecisiete víctimas halladas con vida desde que en 1997 se creó el grupo. Salimos a una por año», subrayó Manuel González.

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