Galicia pone en venta sus aldeas abandonadas

maría cedrón REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

VÍTOR MEJUTO

Una treintena de los 1.408 núcleos abandonados que hay en Galicia esperan comprador. Ingleses, noruegos, árabes y norteamericanos ya han mostrado interés por venir aquí

17 mar 2013 . Actualizado a las 17:30 h.

Cuando José dejó su aldea para emigrar a Uruguay, allá por 1961, en Candelago había una veintena de habitantes. Tenía trece años. Regresó a ese lugar del concello de Ponteceso con 26. Pero no se quedó. Solo estuvo de paso antes de cambiar de destino: Suiza. Regresó definitivamente a su pueblo hace unos quince años. Pero en Candelago ya no vivía nadie. Lo único que encontró fueron las viviendas vacías. Los mayores habían ido muriendo y los jóvenes se habían marchado fuera. «Moitos marcharon para a marina mercante», comenta mientras muestra los muros de una pequeña casa en la que cuando se fue «vivían unha nai e un fillo».

Aunque ahora tiene piso en Corme, a poco más de un kilómetro de la aldea, conserva una casa en su pueblo, en la que tiene animales. Ahí se refugia cuando quiere observar el Atlántico desde lo alto o deleitarse con la paz que se respira los días de verano mirando hacia Laxe, Camelle, Arou... «A veces no verán quedo aquí para ver amañecer», explica. Es el último habitante de Candelago, el último nativo que todavía mantiene el vínculo con el lugar que lo vio nacer.

Las casas del pueblo, exceptuando la de José y otra que queda un poco más apartada del núcleo, las compraron Pablo y Jesús. Querían montar un gran complejo de turismo rural, construir ahí un balcón sobre el mar. Pero la merma de ayudas públicas para poner en marcha ese tipo de negocios, unida a la crisis, les hizo cambiar de planes. Ahora las cuatro casas, con tres hórreos o cabazos con pilares apoyados directamente sobre la piedra de la montaña, están en venta. Piden 250.000 euros por el complejo. Y han recibido un gran número de llamadas de toda partes. «Viñeron ingleses, suízos...», dice Jesús. Hace unas semanas hasta pasaron por el pueblo inversores de Arabia Saudí.