Fuerzan el cierre del bar La Coruña, de Buenos Aires

La gallega que lo gestionaba lo deja presionada por los dueños del local


buenos aires / corresponsal

El bar La Coruña era una parte del barrio de San Telmo, en Buenos Aires. Ubicado en la calle Bolívar 982, formaba parte del mercado del barrio e incluso había recibido la distinción del gobierno local de la ciudad como uno de los «bares notables» de Buenos Aires. Y ahora echa el cierre porque su dueña está agobiada por las exigencias de los propietarios del edificio.

Carmen Moreira López nació en A Coruña, como sus padres, José y Manuela. Él emigró a Argentina el mismo año que Carmen nació, y volvió a verlo seis años y medio después cuando llegó con su madre para vivir definitivamente en Buenos Aires. La familia se instaló en Barracas, un barrio pegado a San Telmo, donde en 1961 se hizo cargo del bar La Coruña.

«El hermano mayor de mi padre, con mi padre y otros socios, compraron el fondo de comercio del bar, que aún pertenece al Mercado de San Telmo» cuenta Carmen: «Trabajábamos todos. Yo lavaba los platos, pelaba papas... Me crie en el ático, donde vivíamos».

Carmen lleva varios años al frente del local. «Este mes se cumplen 13 años de la muerte de mi padre. Mi madre quedó sola al frente del bar, pero un día se sintió mal y yo, como hija única, fui a ayudarla. Hace dos años y medio que falleció. Yo seguí peleando, tratando de mantener el bar». Pero ahora las circunstancias cambiaron y se vio obligada a dejar el negocio. Carmen cuenta cómo comenzaron los problemas: «Como en el mercado llueve, tenían que arreglar el techo. Me pidieron que vaciara el ático. Todavía tengo allí el baúl que trajimos de España, y me dieron plazo hasta fin de año. Después me dijeron que también tenía que sacar la barra del bar, porque querían reformar el piso. Ahí se me vino el mundo abajo».

El local pertenece a una sociedad anónima propietaria del mercado y fue la administradora quien le exigió a Carmen las reformas. Ya cuando le pidieron que sacara la barra se dio cuenta de que debía abandonar el local. «Si muevo el mostrador, de más de 50 años, se viene todo abajo», explica. Así fue como de un día para otro la coruñesa con 70 años, decidió liquidarlo todo. Lo que no tiene demasiada explicación es por qué siendo La Coruña un bar protegido, el Ayuntamiento de Buenos Aires no haya apoyado a Carmen en su conservación. La gallega dice que nunca ha pedido ayuda, «entonces tal vez no es culpa de ellos sino mía porque me callo la boca».

El 31 de diciembre Carmen cerró el bar y el 16 de enero entregó las llaves a la administradora del mercado: «No sé qué voy a hacer ahora. Dios proveerá».

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