El manuscrito del ladrón del Códice: Quince folios de denuncias sobre sexo en la basílica

Xurxo Melchor
xurxo melchor SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

El relato habla de relaciones homosexuales y de que todos los trabajadores vaciaban los cepillos

20 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

«Me dijeron que era un pecador y que los pecados de los demás no limpian mis pecados». Así arranca el manuscrito que el ladrón confeso del Códice Calixtino ha entregado al juez que instruye el caso. Toda una declaración de intenciones y una justificación de por qué Manuel Fernández Castiñeiras ha decidido ahora poner en papel lo que hasta la fecha solo había insinuado de palabra.

El documento, al que ha tenido acceso La Voz, consta de quince folios en los que, sobre todo, se habla de relaciones homosexuales protagonizadas por miembros del cabildo de la catedral de Santiago, pero en el que también se acusa a todos los trabajadores del templo de robar el dinero que los feligreses entregaban como limosna. «En la catedral yo siempre vi que robaban dinero, por poner un ejemplo, todos», espeta, para a continuación añadir una retahíla de nombres.

Fernández Castiñeiras no deja títere con cabeza. Se retrotrae al año en el que empezó a trabajar como electricista en la basílica compostelana y afirma tajante «yo no soy un pecador», para a continuación decir que «cuando llegué en 1980 a la catedral [...] me sorprendió que en las tertulias de la cafetería se comentaba con total normalidad y haciendo chistes [...] que había relaciones sexuales entre un canónigo concreto [y cita su nombre]» y un hombre al que identifica y que afirma que fue recogido de niño por este sacerdote y al que con el tiempo acabó poniéndole un piso para poder visitarlo con asiduidad.