Cacique bueno, cacique malo

xosé manoel rodríguez OURENSE / LA VOZ

GALICIA

Solo los alcaldes más allegados y ediles de Ourense arroparon a Baltar

07 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El presidente más mediático del siglo XX definió con claridad meridiana la situación en la que se encuentra José Luis Baltar. Y cuando JFK -a quien el expresidente no citará nunca, pero sí lo hace con frecuencia su vástago y sucesor político- dijo aquello de que «la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana» seguro que no estaba pensando en el expresidente de la Diputación de Ourense, aunque algo así siente en carne propia el hombre que durante décadas ostentó el poder en la provincia y que puso en jaque a políticos como Fraga, Rajoy o Feijoo.

El hombre hecho a sí mismo, el que se levantaba a las cinco de la madrugada cuando era un crío para matar los escarabajos que acababan con la cosecha de patatas de la finca familiar, y que ejercía de revisor de la empresa de autobuses Mangana -que hacía el recorrido por su pueblo-, el político más influyente de la provincia de Ourense en las últimas décadas, ha pasado del baño de masas al apoyo simbólico de los más allegados a su llegada ayer a los juzgados. Aunque en muchos casos nunca se sabrá si por lealtad al padre o por conveniencia con el hijo.

José Luis Baltar recibía el 23 de junio del pasado año un baño de masas histórico en Expourense. En el homenaje que le organizaron desde una «comisión ciudadana», en la que participaron desde prebostes del PP al presidente de los empresarios, participaron más de 3.500 personas. Ayer, 227 días después, ante el Pazo de Xustiza de Ourense se dieron cita poco más de una treintena de personas, entre las que no estaba su hijo. Sí había alcaldes, como los de Porqueira, A Rúa, Cartelle, Melón, Pereiro, Monterrei o A Merca, entre otros.