«Pagamos unha burrada de impostos e mandamos unha burrada de divisas»


Alberto Pardiñas, de Porto do Son, atesora un abultado lote de papeles que atestiguan décadas de reclamaciones. Trabajó en mercantes noruegos entre 1971 y 1985, justo en el ecuador de un problema que afecta a quienes estuvieron embarcados entre 1963, fecha en la que Noruega firmó un convenio para evitar la doble imposición, y 1994, cuando el país nórdico entró en el Espacio Económico Europeo. Si Pardiñas cobra ahora más de 500 euros de jubilación es porque no acabó su vida laboral a bordo de un buque noruego, sino en uno danés y cobra la pensión por Dinamarca.

Pero, aun así, el marino no está dispuesto a ceder a Noruega lo que le corresponde. Comenzó su tesón reivindicativo en el 86, tan solo un año después de haber abandonado la marina mercante noruega. Eso es lo que le da pie a decir ahora que la reclamación no ha prescrito, como asegura la defensora del pueblo de Noruega.

Desprotección

Juan Lores, portavoz de Long Hope, comenzó a trabajar para las empresas noruegas en 1970. Estuvo trabajando hasta el 92, cuando vino a casa de vacaciones desde las Bahamas, donde residía en una isla alquilada por la compañía, y ya no pudo regresar a causa de una enfermedad que lo retiró del mar con 45 años. Hoy intenta como otros muchos -Long Hope tiene 500 afiliados de puntos dispares, como Vilaxoán, Boiro, Carnota, Cangas, Muros, Noia...- tener una jubilación digna: «Sentímonos desprotexidos; no seu día pagamos unha burrada de impostos e mandamos unha burrada de divisas para aquí e agora, que queremos que resolvan esta inxustiza, tanto uns coma outros miran para outro lado sen facer nada».

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«Pagamos unha burrada de impostos e mandamos unha burrada de divisas»