Rajoy elude respaldar al alcalde de Santiago, Ángel Currás

El presidente del Gobierno se escuda en un «hoy vengo a otra cosa» para no aclarar si el PP avala o no al alcalde de Santiago, imputado por tráfico de influencias en la Pokémon

x. melchor
Santiago / La Voz

Rajoy en estado puro, 100 % Mariano. El presidente del Gobierno central y del Partido Popular se cuidó ayer mucho de quemarse las manos con la patata caliente del caso del alcalde de Santiago, el también conservador Ángel Currás, a quien la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Lugo, Pilar de Lara Cifuentes, había imputado un día antes por tráfico de influencias en el marco de la operación Pokémon. De visita en Compostela, el jefe del Ejecutivo español eludió respaldar públicamente al regidor. Preguntado en hasta tres ocasiones acerca de si el PP avala o no al alcalde, despachó el asunto como quiso, muy a su modo, ciñéndose a responder: «Hoy vengo a otra cosa». Sintomático.

En efecto, Rajoy se había desplazado hasta la capital gallega para asistir a la imposición a Gerardo Fernández Albor de la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Y de ese guion no hubo manera de sacarlo. Tampoco al presidente de la Xunta y del PPdeG, Alberto Núñez Feijoo, quien igualmente se negó a hablar con la prensa sobre Currás. ¿Preocupado por la imagen del partido en la ciudad? Escuchada la cuestión, el mandatario se limitó a mover su dedo índice en señal de negación, no se sabe si dando a entender que ese tema no lo desvela o bien que declinaba pronunciarse.

Claro que allí, en el lugar donde transcurrió la ceremonia, un policialmente blindado pazo de Fonseca, no había en torno a quien hacer piña. Porque no acudió a la cita el alcalde; oficialmente, por problemas de agenda. Si bien en realidad se abstuvo de comparecer para ahorrarle a Rajoy una foto un tanto incómoda.

Autoborrados del cartel José Tomás y Enrique Ponce, a la arena de la Pokémon hubo de salir a torear un segundo espada: el vicepresidente de la Xunta y secretario xeral de los de la gaviota en la comunidad. Alfonso Rueda, tirando de un manual que se sabe al dedillo pues en parte lleva su firma, reivindicó en esa lidia, ante todo, un margen de confianza para el regidor. «Imputado e culpable -espetó- non é nin moito menos o mesmo». Y abundó: «Quero insistir moitísimo en que, porque é moi importante sempre que suceden estas cousas, todos os afectados por un procedemento xudicial teñen dereito á presunción de inocencia. [...] É algo sagrado que hai que invocar en todo momento, alomenos nesta situación».

Asimismo, el también conselleiro de Presidencia, esgrimiendo el código ético de su formación, confirmó que el PPdeG no adoptará ninguna medida disciplinaria contra Currás hasta el 17 de enero, cuando tendrá que declarar ante la magistrada De Lara. Entonces, si esta última impusiera cautelares al investigado (una fianza, por ejemplo), forzaría su dimisión.

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