Alternativa y el BNG desairan la toma de posesión con un plante

Las protestas y el despliegue policial hicieron del Parlamento un búnker

s. lorenzo
santiago / la voz

La primera vez que Feijoo tomó posesión como presidente de la Xunta, en abril del año 2009, el nacionalista Anxo Quintana representó al BNG en la ceremonia institucional y no solo estrechó la mano de Feijoo, sino también la de todos sus predecesores: Fraga, González Laxe, Fernández Albor y Pérez Touriño. Aquella imagen cordial no pudo repetirse este vez. El fallecimiento de Fraga achicó el Olimpo de los expresidentes gallegos y el Bloque optó ahora por no hacer acto de presencia en el salón noble del Parlamento, secundando así los pasos del grupo de Alternativa Galega de Esquerda (AGE), la formación liderada por Xosé Manuel Beiras, que también desairó el acto de juramento de Feijoo con un plantón.

Algunos de los diputados de estos dos grupos sí asomaron por el recinto parlamentario, pero solo para saludar a las decenas de manifestantes que se concentraron en la calle de O Hórreo. Sí hubo en la ceremonia participación del PSOE, aunque limitada a seis diputados, entre ellos sus dos miembros en la Mesa de la Cámara y el portavoz, aunque el líder del partido, Pachi Vázquez, también causó baja. Las ausencias en el evento también ilustran, a modo de preludio, el clima político que le aguarda a Feijoo en una legislatura que estará mucho más marcada por la confrontación.

Las protestas que llegaban del exterior de O Hórreo reforzaron la sensación de búnker en el interior del Parlamento. Entre los manifestantes fueron mayoría los afectados por el fraude de las preferentes, aunque también se dejaron ver pancartas alusivas al Prestige y a la supresión de empleos en las fundaciones comarcales. Sus abucheos y proclamas pusieron una banda sonora con sordina a los discursos de Sáenz de Santamaría y de Feijoo. Fueron audibles incluso en la señal de televisión.

Al igual que sucedió el martes, con motivo del discurso de investidura, la policía recluyó a los manifestantes tras las vallas que delimitaron las aceras de la rúa do Hórreo, que permaneció cortada al tráfico durante toda la mañana. Las fuerzas de seguridad desplegaron un amplio dispositivo en torno a la sede del Parlamento, con siete furgones de policía apostados en la parte posterior del recinto, en la calle de Ramón Piñeiro.

Sin foto exterior

La reducción del acto a su mínima expresión también privó a los asistentes de la habitual fotografía en las escalinata de la entrada principal a la Cámara, situada frente a la acera en la que se desarrollaron las protestas. Fuentes próximas a la presidencia apuntaron que se evitó ese momento porque podría ser interpretado como una provocación por los manifestantes.

Pero ese argumento también puede considerarse válido para explicar la decisión de prescindir esta vez de los fastos del Obradoiro. Lo que el propio Feijoo ha presentado como una medida más de la austeridad que guía su gestión evitó que la celebración de su toma de posesión con la sociedad civil quedara ensombrecida por un nivel de protesta de los ciudadanos que se ha disparado con la crisis. Aunque la mejor metáfora que ilustra el cambio de dimensión del evento está en la presencia de gaiteiros, que Fraga utilizaba para medir su poder de convocatoria. De los 5.000 que reunió en el 2001 se pasó a los 60 del 2009 y al solo que se marcó ayer una gaiteira en el Parlamento.

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