El exjefe de control de Lavacolla desvincula a los controladores del cierre del espacio aéreo

Ahora se ha sabido que los controladores de Santiago y de los demás aeropuertos no podían trabajar más horas porque habían cubierto el cupo máximo que les permite la ley


santiago / la voz

Los controladores no fueron los responsables del cierre del espacio aéreo entre el 3 y el 4 de diciembre del 2010. Así lo ha asegurado durante su declaración ante el juez José Antonio Vázquez Taín de Santiago el que en aquel año era el jefe de división de control en Lavacolla. Pedro Garea declaró durante dos largas horas en las que también llegó a reconocer que desde Madrid, en conversación telefónica con un superior, se le instó a no preocuparse más por el problema porque Fomento e Interior ya habían tomado la decisión de militarizar los aeropuertos. En aquel momento los ministros de estos departamentos eran José Blanco y Pérez Rubalcaba.

La declaración de Garea, como la de otros cuatro controladores imputados por presunto abandono de funciones en el 2010, cierra la ronda de testimonios abierta por el juez que instruye el caso en el que se investiga si los trabajadores de Lavacolla se ausentaron sin justificación de sus puestos para provocar un caos aéreo en pleno puente de la Constitución.

De lo que se ha ido conociendo del caso más bien se deduce todo lo contrario. Ahora se ha sabido que los controladores de Santiago y de los demás aeropuertos, que fueron duramente criticados por el Gobierno socialista, no podían trabajar más horas porque habían cubierto el cupo máximo que les permite la ley.

Falta de planificación

De hecho, la Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA) rechazó de plano la petición que en noviembre hizo Aena -el operador de los aeropuertos- que pretendía que se aumentase en un 10 % la jornada anual de los controladores. Curiosamente, mientras Aena hacía esa solicitud negaba a través de una nota de prensa que los controladores de Lavacolla hubiesen llegado al límite de horas.

La respuesta de la AESA fue contundente y reprochó a Aena ser la causante del caos con los controladores por no haber previsto que iban a cumplir el límite máximo de horas de trabajo que les autoriza la ley. La agencia de seguridad acusaba a Aena de no haber gestionado bien y advertía que ni había habido incremento de tráficos ni otras necesidades del servicio, sino tan solo una mala planificación por parte del operador de los aeropuertos.

Significativo es que precisamente el lunes, tras las primeras declaraciones judiciales, Aena revocase la sanción de 45 días de empleo y sueldo que impuso en el 2010 a uno de los nueve controladores de Lavacolla denunciados por abandono de su puesto.

Previsiblemente, eso será lo mismo que Aena tenga que hacer con el resto de los controladores de Lavacolla a los que denunció por abandono de su puesto en el 2010, ya que los juzgados de lo social han dado la razón a los trabajadores al quedar claro que, como pretendía el operador aéreo, no era posible por razones de seguridad que los trabajadores realizaran a la vez las tareas de control de torre y de aproximación.

Una vez que ya han declarado todos los controladores de Santiago denunciados por Aena, así como el director de Lavacolla, Luis Rey Pomar, y el exjefe de división de control, todo apunta a que, como ya ha ocurrido en el caso de otros aeródromos españoles, la causa contra los controladores será archivada, con lo que la gestión de Fomento durante el 2010 quedaría ciertamente en entredicho.

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