Más de 80 millones despilfarrados

Galicia acumula edificios y equipaciones públicas sin uso, abandonados o paralizados


redacción / la voz

Subvenciones, promesas electorales y proyectos por imitación han salpicado Galicia de edificios y equipaciones públicas cuyo coste de mantenimiento no se había previsto y ahora languidecen cerrados o se han paralizado a medio construir. Hay de todo: piscinas sin agua, estaciones de autobuses sin pasajeros, auditorios sin programación, centros de día que no han visto la luz, museos que solo contienen aire, viveros de empresas sin actividad o áreas recreativas que solo crían hierba.

La Voz de Galicia ha detectado más de sesenta equipaciones sin uso o sumidas en el abandono absoluto, cuyo coste supera los 80 millones de euros.

El ejemplo

Monumento al despilfarro. Es el mayor ejemplo del escaso valor que algunos políticos han dado al dinero público. Concluida en el 2002, con un gasto de 406.00 euros, el aula para la interpretación de la naturaleza de As Gándaras de Budiño (O Porriño) ha ido perdiendo desde su inicio el tejado, ventanas, tuberías y hasta parte de sus paredes, después de que sus cableados y puertas fueran arrancados por vándalos y buscadores de dinero fácil. Ideada en 1998 por la Mancomunidad de Vigo, contó con el apoyo económico de la UE, que abrió una investigación sobre el mal uso de su subvención, pero las amenazas de reclamar sus fondos quedaron en el olvido, como el mismo inmueble. Solo acogió actividad durante su construcción y el día de su inauguración.

Centros poco didácticos

Genialidades. Las aulas tecnológicas, temáticas y centros de interpretación como el de O Porriño proliferaron en la década pasada, muchas de ellas sin éxito. Sin uso está la Casa da Maxia de Ourense (400.000 euros), a la que le falta un empujón de 130.000 más para equiparla. Ni siquiera falta eso en el centro de nuevas tecnologías de la misma ciudad (400.000 euros) que, terminado en febrero del 2011, va cogiendo óxido en sus ventanas mientras los ordenadores del interior envejecen sin haber sido usados. El centro tecnológico de Cerceda (4,15 millones) no encuentra empresa que lo gestione; el centro de interpretación de petroglifos de Mogor (Marín) lleva meses sin rentabilizar los 200.000 euros de su coste, como le ocurre a la inacabada sala arqueológica de Pescadoira, en Bueu. El recinto ferial del Pimiento, en Padrón (600.000), ha conseguido al menos albergar su primera fiesta tras años cerrado, con más suerte, eso sí, que la escuela taller de Coristanco, construida en el 2001 con un coste de 607.000 euros y que ya ha sido arrasada.

Párkings y túneles vacíos

Servicios poco pensados. El despilfarro no está solo ligado a equipaciones culturales, también azota a las infraestructuras. Así lo saben en Carballo, donde un túnel construido en el 2003 bajo la calle Coruña (700.000) no lleva a ninguna parte, pues nunca se llegó a construir el párking al que se suponía que daría acceso. Concluido, pero sin coches, lleva tiempo en Boiro el aparcamiento de A Boqueira de Negral (1,2 millones), tras advertirse que su explotación sería deficitaria. El mismo sinsentido se erige en Celanova desde el 2002 con la estación de autobuses (495.000 con su vial de acceso), que aún conserva el letrero de la CPTOV, pero sin clientes ni autobuses e igual de vacía que la de A Guarda (465.000).

Hasta cementerios

Problemas legales. El diseñado por César Portela en Fisterra es ya más un icono arquitectónico que un camposanto útil (210.354 euros), pues aún carece de servicios y accesos. Sin finalizar está también el nuevo de Ames (1,7 millones), por ahora inservible por conflictos legales. Menos luctuoso, pero con el mismo resultado de inutilidad social, está desde hace tiempo en el centro de día de Lousame (1 millón), que por fin busca mobiliario, mientras un centro similar en Sada (800.000) aún no ha salido de su ostracismo, como le ocurre al de Manzaneda (700.000), o a la residencia de la tercera edad de Agolada (132.000), terminada inútilmente desde los años noventa.

Cultura aparcada

Ni para estantes.En Culleredo, el edificio de la Cros aún no ha visto florecer las escuelas previstas (2,5 millones), como tampoco logra arrancar la terminada ludoteca compostelana de Fontiñas (900.000) o la biblioteca y telecentro de Fisterra, que no consigue hacerse realidad tras ser culminada hace tiempo, porque no hay dinero para comprar los estantes.

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