Juzgado por colocar una minicámara en la casa de su expareja para espiarla

El aparato, sin cables, fue instalado bajo el televisor del salón de la vivienda


ferrol / la voz

Iván P.F. colocó una cámara espía en el salón de la casa de la que fue su pareja. Para ello, accedió desde el desván hasta el interior del piso, situado en un barrio de Narón. Una vez dentro, colocó una minicámara espía sin cables bajo el televisor. Con ello pretendía controlar a la que fue su pareja sentimental. El hombre terminó en el juzgado porque se descubrió el artilugio.

En el juicio, celebrado ayer ante el Juzgado de lo Penal número 2 de Ferrol, el encausado, que tiene 37 años, reconoció que sí lo había hecho, pero añadió que pretendía tomar imágenes porque temía por la integridad de la hija de ambos, que es menor y que tras la separación se quedó con su madre. Adujo también que en una ocasión había observado que la pequeña tenía un moratón en un ojo y, por eso estimaba que podía sufrir malos tratos, a manos de su madre o de otra persona.

Según señaló el fiscal, el acusado instaló el equipo entre los días 11 y 12 de junio del pasado año. Después colocó también un receptor para visualizar las imágenes que transmitía en el mismo desván.

No es la primera vez que se utiliza esta tecnología si tenemos en cuenta que frecuentemente se aportan como pruebas en juicio imágenes captadas por cámaras espía. Sin embargo, el fiscal entendió que el alegato de descargo del imputado carecía de fundamento porque tampoco se aportaron otras pruebas complementarias de los supuestos malos tratos a la pequeña, por lo que consideró que era una mera disculpa. Por ello elevó a definitivas sus conclusiones provisionales para solicitar que se condene al hombre por las grabaciones y también por otro delito de allanamiento de morada, uno y otro en concepto de progresión delictiva. Porque entró en la vivienda de su expareja sin autorización. Solicita que se le condene a dos años de cárcel y a una multa de quince meses a razón de una cuota diaria de 9 euros, con responsabilidad subsidiaria en caso de impago.

La testigo

También declaró como testigo la expareja, que era la denunciante. Aseguró que una noche que se sentó a ver una película miró tras el aparato de televisión para sintonizar y observó un aparatito que le infundió sospechas. Llamó entonces a su hermano, que le dijo de lo que se trataba. Inmediatamente se dirigió a la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Ferrol-Narón y formuló una denuncia. La investigación descubrió todo el entramado, por lo que el asunto pasó a los juzgados. El juicio quedó visto para sentencia.

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