Así se entrenan los rescatadores

Los equipos de Salvamento Marítimo en Galicia ejecutan simulacros casi a diario


redacción / la voz

Los rescatadores aseguran que hay hombretones de 50 años curtidos por años de experiencia en el mar que se echan a llorar cuando escuchan a lo lejos el motor del helicóptero. Es lógico. De noche, a decenas de millas de la costa y en plena tormenta, con olas de ocho metros y vientos de 40 nudos, el ruido del rotor es todo a lo que se puede aferrar un navegante en peligro para intuir que va a poder contarlo. Claro que para quienes van en el helicóptero ese instante representa lo contrario. Justo cuando los de abajo los escuchan, empieza la parte más complicada de su oficio: arriesgar sus vidas para salvar las de los demás.

«Todos los trabajos son difíciles, pero la gente que se dedica a esto es muy especial», cuenta Ricardo Omar Rey. Pilota el Helimer 210, el más grande de los dos aparatos con que cuenta Salvamento Marítimo en Galicia, y junto a su equipo acaba de realizar un simulacro de rescate en la ría de Ares, en A Coruña. Hacen unos 16 al mes en colaboración con pesqueros, mercantes, remolcadores, lanchas de salvamento, yates, veleros...

«Si no te entrenas, te oxidas. Somos una veintena y tenemos que conocernos, aceitar el sistema y detectar posibles errores para corregirlos», explica Ricardo. En el Helimer lo acompañan un copiloto, un mecánico que opera también la grúa y dos rescatadores. Uno hace de víctima en el ejercicio, que simula el auxilio de un tripulante de un velero en peligro. Es el Oreus, un barco de algo más de doce metros propiedad de la escuela de navegación Altavela, de Sada, que patronea Ana Suero. «A nosotros y a nuestros alumnos nos resulta muy útil conocer los procedimientos de rescate. Ojalá que no, pero, ¿quién dice que algún día no vamos a necesitarlos?», dice.

Según Jesús Iglesias, jefe del Centro de Coordinación de Salvamento de A Coruña, uno de los 21 que hay repartidos por la costa española, las embarcaciones de recreo «dan mucho trabajo, sobre todo en verano». Solo entre el 15 de junio y el 15 de septiembre de este año, Salvamento asistió en Galicia 56 emergencias relacionadas con la náutica deportiva, con más de 190 personas implicadas. En toda España fueron más de mil operativos y casi 3.000 personas. «No suelen ser emergencias graves, pero las maniobras sobre un velero son muy complicadas porque tienen cubiertas pequeñas, mástiles, cables... Por eso hay que ensayarlas continuamente», añade Jesús.

El Oreus navega por la ría de Ares en una soleada mañana de otoño, con el mar como un espejo y sin más molestias que el sifón de agua salada que levantan las palas del helicóptero, así que los rescatadores ejecutan el simulacro de manera impecable. La calma chicha les facilita las cosas, sí, pero viéndolos entrenar, no resulta difícil imaginárselos colgando de un cable en medio de una tempestad, con un lobo de mar enganchado a su arnés agradeciéndoles entre lágrimas haberle salvado la vida.

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