La jueza investiga si Fernández Liñares favoreció a un burdel

El asfaltado de los accesos al local pudo ser pagado con dinero público


Lugo / la voz

Son múltiples los frentes que están abiertos dentro de la operación Pokémon. Uno de ellos está relacionado con el origen de la investigación: la Carioca y el club de alterne Queen?s, que era el centro de operaciones de la trama que gobernaba los burdeles con la supuesta connivencia de algunos miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

La jueza Pilar de Lara está haciendo indagaciones para saber las relaciones que supuestamente pudo llegar a tener el expresidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil con el establecimiento nocturno y quiénes estaban detrás del mismo durante su etapa como concejal del Ayuntamiento de Lugo. Incluso trata de averiguar si el exconcejal tuvo algo que ver con el asfaltado de los accesos al club y si fue pagado con dinero público.

A los investigadores les llama poderosamente la atención que el burdel de O Ceao funcionara sin ningún tipo de licencia. Por lo menos los propietarios del terreno y de la casa donde se montó el club de alterne, cuando alquilaron todo el lote, sabían que no disponían de licencia para abrir ningún tipo de negocio porque se trataba de un solar y un edificio destinado única y exclusivamente a vivienda.

El terreno y la polémica edificación eran propiedad de dos de los detenidos en la operación Pokémon: Javier Reguera, representante de la ORA de Lugo, y el empresario Manuel Santiso. Se lo compraron por doce millones de pesetas a un industrial quesero que, posteriormente, le contó a la jueza que la operación no había sido muy limpia.

Uno de los dueños declaró en su día que alquiló la propiedad a un inspector de la Policía Local que fue detenido, y encarcelado durante algún tiempo, en la operación Carioca. Ese alquiler fue realizado a través de una inmobiliaria en la que, supuestamente, tenía participación el agente en cuestión.

La jueza vuelve ahora sobre el Queen?s ya que pretende averiguar si desde el Concello o desde otra institución fue cursada alguna orden de cierre del establecimiento por funcionar sin licencia. En su momento, José Manuel García Adán, actualmente en prisión, que era quien explotaba el burdel, abrió habitaciones en el inmueble. Durante algún tiempo trató de darle apariencia de hostal.

El Queen?s, propiedad de dos de los detenidos, fue alquilado a un policía local

La barra americana funcionó sin ningún tipo de licencia

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