La censura que crispó Galicia

Se cumplen 25 años del pacto que llevó por primera vez al PSOE a la Xunta. La rebelión contra Albor trajo a Rajoy a Galicia como vicepresidente


santiago / la voz

Galicia es la única comunidad de España que todavía se le resiste al PSOE. El partido del puño y la rosa ganó varias veces la generales en Cataluña, llegó a imponerse en el País Vasco en autonómicas tras la fractura del PNV de los años ochenta, y disfrutó de años dorados en territorios hoy muy del PP como Murcia o Valencia. Pero Galicia es otra cosa. Se resiste. Lo cual no impidió que los socialistas se pusieran dos veces al volante de la Xunta durante la democracia. La primera vez que llegaron a la presidencia fue con Fernando González Laxe, en 1987, a través de la primera moción de censura que triunfaba en España y que avinagró durante años la política gallega.

Hoy se cumplen 25 años del acceso de Laxe a la presidencia del Gobierno gallego, en lo que fue una toma de posesión alejada de la pompa y que coronaba todo un año de inestabilidad política, que se desató con la dimisión en bloque que le presentaron a Fernández Albor su vicepresidente, Xosé Luís Barreiro, y otros cinco conselleiros.

La irrupción de Rajoy

El expresidente Albor aguantó contra todo pronóstico el golpe de su Gabinete e intentó remontar el vuelo trayéndose de Madrid, donde ejercía como diputado, al ahora presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con la misión de frenar la rebelión y retomar la iniciativa.

Pero aquel Gobierno de Alianza Popular (AP) tenía los meses contados. Poco tiempo después de abandonar AP, Barreiro buscó su propia marca, fundando la efímera Unión Demócrata Galega con otros cuatro exdiputados conservadores, que dejó de lado para ingresar poco después por la puerta grande en la galleguista Coalición Galega, que entonces vivía su apogeo y que lo convirtió en secretario general.

No tardó en producirse un acercamiento entre el PSOE y los coagas, conversaciones a las que se unió el PNG de González Mariñas, que se acababa de escindir de CG. Esas negociaciones tuvieron como principales protagonistas al actual eurodiputado Antolín Sánchez Presedo, a González Laxe y a Ceferino Díaz, por el lado socialista, así como a Barreiro y a Mariñas, y acabaron fructificando en el llamado pacto de Os Tilos, la operación dirigida a conformar la mayoría parlamentaria suficiente para promover una moción de censura y derrocar al Gobierno de Albor.

Por la chimenea

Aquella moción no contó con el beneplácito de la dirección federal del PSOE, por el precedente que podría sentar para otros lugares donde gobernaban sin mayoría absoluta en España. La prensa de Madrid llegó a acusar a los socialistas de entrar en la Xunta por la chimenea.

Pero así llegaron al Gobierno gallego. Con González Laxe pidiendo un giro copernicano en la investidura y citando a Groucho Marx. El líder y único diputado del BNG, Xosé Manuel Beiras, se lamentó cuando lo escuchó: «Así que niso quedou o marxismo do PSOE».

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