El riesgo de despoblación amenaza a miles de núcleos de Galicia

Expertos alertan de que por debajo de 500 vecinos no hay futuro


De los 8.116 pueblos que existen en España, 3.795 no llegan al medio millar de habitantes. Y aunque Galicia es de las comunidades menos afectadas por ese minifundio municipal ?cuenta solo con dos localidades de esa reducida dimensión? suma en su mapa 30.769 núcleos poblacionales, la mitad de los existentes en todo el Estado. Es en ese nivel organizativo en el que la desertización humana sí que está presente en la comunidad gallega y amenaza la continuidad de muchos de esos enclaves. Un tercio de dichos núcleos de población no suman siquiera diez habitantes y uno de cada veinte, ya abandonados, solo guarda en el recuerdo la presencia del último vecino.

«Las entidades con menos de doscientos residentes tienen muy difícil su continuidad, así como los pueblos de menos de 500 que no tengan garantizadas vías de comunicación adecuadas con los polos de empleo», apunta Luis Bricio, presidente de la Asociación Española de Municipios contra la Despoblación. La propia organización de alcaldes acaba de decidir su desaparición «por la falta de implicación de las Administraciones en la lucha contra la desaparición de los pueblos», apunta tras conseguir asentar unas 250 familias en localidades al borde de la desaparición de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y Valencia.

«No hay voluntad política para traer emigrantes», recalca Bricio, alcalde de Aguaviva (Teruel), quien estima que «no queda más que salvar los pueblos que se pueda y dejar morir en paz a los que ya no tienen posibilidad de remontar». Para Bricio no es necesario grandes inversiones para retener a la población en el rural, «bastaría con la creación de talleres ocupacionales, favorecer el asentamiento de pequeñas empresas y garantizar unas mínimas posibilidades de ocio», señala, dando notable importancia a esta última variable.

La importancia de los colegios

Javier Pérez Portero, presidente de la Asociación contra la Despoblación Rural, organización de carácter privado que en los dos últimos años ha recolocado a diez familias en distintos pueblos de España, considera que la pervivencia de los pueblos viene garantizada por la existencia de colegios. «Si un pueblo pierde su escuela, su muerte es segura», añade tras haber vivido esa situación en varios pueblos de Aragón, donde trabaja como veterinario.

Tras enviar unos 300 currículos de familias a ayuntamientos de media España, la asociación que preside Pérez Portero estima que para que el rural pueda convertirse en atractivo a residentes de las ciudades que estudian buscar oportunidades en los pueblos «estos tienen que ofrecer algo: casas de renta barata o trabajos a tiempo parcial», apunta. Sin embargo, tan importante como la vivienda y el empleo, para él lo es «que haya padrinos, alguien en la zona que se comprometa a ayudar a los recién llegados» para facilitar su asentamiento y hacer que estos sean estables.

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