La subida castiga a las autopistas con más usuarios, como la AP-9

Galicia, Cataluña y la Comunidad Valenciana son las más perjudicadas, pues la medida afecta a sus ejes troncales, construidos antes del 2000


redacción / la voz

La reciente subida del 7,5 % decretada por el Gobierno para las autopistas que recibían una compensación por la rebaja tarifaria del 7 % decidida en 1999 por el Gobierno de Aznar solo afecta a las autopistas que ya estaban construidas en ese año. Este hecho supone que el aumento será soportado por las vías de comunicación de pago que tienen un carácter troncal y vertebrador mayor y que, por tanto, tienen un importante número de usuarios.

Esto se debe a que las se construyeron a partir del año 2000 se hicieron para complementar la red de autovías gratuitas y solían comunicar zonas menos pobladas. Muchas de ellas no son rentables y el Gobierno está buscando alternativas para rescatarlas. Las construidas durante la segunda mitad del siglo XX, en cambio, se hicieron para corregir un modelo radial que no tenía en cuenta las sinergias atlánticas -caso de la AP-9- o las mediterráneas -la AP-7, en el Levante español.

Estas autopistas terminaron convirtiéndose en elementos claves de vertebración para las comunidades donde se construyeron, hasta el punto de que buena parte de su actividad económica descansa sobre estos ejes viarios de pago.

En este sentido, se puede decir que Galicia, Cataluña y la Comunidad Valenciana son las comunidades más afectadas por la nueva subida, a la que habrá que añadir en septiembre la del IVA, de tal forma que con el aumento de enero y esta última el precio del peaje habrá subido este año un 13,5 %. Son los únicos tres territorios en los que la subida afecta al eje de comunicación más importante, que enlaza sus principales ciudades y sus focos más relevantes de actividad económica.

Andalucía y las comunidades interiores son, por contra, las menos afectadas por la medida. La AP-8 entre Bilbao y San Sebastián, a pesar de haber sido construida antes del 2000, elude la subida al estar transferida a las diputaciones forales.

Ejemplo en Galicia

El hecho de que el aumento de precio afecta a los corredores más transitados se ejemplifica perfectamente sin salir de Galicia. La AP-9 tiene desde enero de este año hasta junio una intensidad media diaria de 21.665 vehículos, una cifra que está por encima de la media nacional. En cambio, la AP-53 (entre Santiago y el alto de Santo Domingo, tramo del corredor que llega a Ourense) no llega a los 5.000 vehículos. Y en este eje no se aplica la subida, pues comenzó a ser operativo entre el 2002 y el 2004. Lo mismo sucede en las radiales madrileñas, algunas en riesgo de quiebra. Entre las autopistas construidas este siglo solo hay dos que superan los 18.000 vehículos al día: la conexión con Barajas y la Málaga-Guadiaro.

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