Feijoo impondrá la reducción del Parlamento si no logra pactarla

El presidente de la Xunta ve «lóxico» primar con la reforma los votos de Lugo y Ourense


Santiago / La Voz

«Espero que co consenso dos [tres] grupos e, senón, como mínimo, co consenso do Partido Socialista e, senón, por maioría do Partido Popular». O sea, sí o sí. Así se reformará, en expresión acuñada ayer por el presidente de la Xunta y del PPdeG, Alberto Núñez Feijoo, la ley electoral de la comunidad para reducir, dentro de los límites que marca el Estatuto de Autonomía, de 75 a 61 los escaños del Parlamento gallego de cara a las próximas elecciones, las cuales tendrán lugar en algún momento entre octubre y marzo. Además, de acuerdo con lo avanzado por el jefe del Ejecutivo, la norma será modificada no en profundidad, sino muy parcialmente, de la manera más sencilla y, a priori, favorable para los intereses de los conservadores: sin rebajar el umbral para conseguir asiento en la Cámara (5 % de los votos emitidos por circunscripción) y evitando recortar el cupo de actas (10) asignadas, población al margen, a cada provincia; es decir, primando aún más el valor del sufragio ourensano y lucense, tradicionalmente más de centroderecha, sobre el de la papeleta coruñesa y pontevedresa.

Concluida la reunión ordinaria de su Gabinete, Feijoo, a preguntas de la prensa, accedió a detallar algo su proyecto, esbozado el domingo pasado en una entrevista que publicó La Voz, para lograr un Parlamento un 18,7 % menos poblado que ahora y, sin embargo, «perfectamente» operativo. No cifró, en cambio, el ahorro que para el erario supondrá dicha medida, pero dio a entender que superará de largo el millón de euros anuales. Ni quiso desglosar territorialmente de modo explícito las repercusiones del ajuste que prepara, aunque, con el planteamiento de base que sí expuso, se colige que A Coruña se quedará con 19 representantes, tras perder cinco, los mismos que Pontevedra al bajar hasta los 17, frente a los solo dos que se dejarán por el camino tanto Lugo, cayendo de 15 a 13, como Ourense, haciendo lo propio desde 14 hasta 12.

O que nos piden os cidadáns

¿Admite Feijoo que esa forma de hacer las cosas, aparentemente, favorece más al PP de lo que lo perjudica? Ni por asomo. «Con todos os respectos -objetó- o voto é igual para todos e as urnas están pechadas e baleiras. Énchense no día en que se vota e todos partimos co mesmo resultado, de cero. Vamos a ver a quen beneficia e a quen prexudica. As regras de xogo póñense antes de que comece». ¿Y por qué esas normas y no otras para jugar el partido? Es lo «lóxico», lo que demanda la sociedad, sostuvo. «É unha proposta para intentar interpretar correctamente o que pide a maioría da xente, que non discute a representación por provincia mínima, senón que se podan ter menos deputados cumprindo o Estatuto», argumentó.

De lo que nadie va a apear al presidente tampoco es de la convicción de que, forzando una mengua del hemiciclo, no hace si no escuchar a la calle «neste momento excepcional, de enorme dificultade para as familias e os traballadores». No en vano, arguyó: «O que nos piden os cidadáns é que haxa menos cargos políticos e, polo tanto, unha baixada de deputados». También usó ese presunto clamor de la sociedad civil para atizar a la oposición. «Sorpréndeme que os señores do Partido Socialista e do BNG, que estiveron en manifestacións nas que os cidadáns pedían menos cargos políticos, agora estean dubidando da oportunidade de cumprir esa demanda. [...] Non se pode dicir unha cousa e a súa contraria, iso non é posible», espetó. Con todo, dijo confiar en «chegar a puntos de coincidencia» con el PSdeG porque «algúns dos seus líderes» están dispuestos a ello.

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