El Instituto Aeroespacial instala en Rozas su centro de aviones no tripulados

El aeródromo lucense podría ser una de las cinco bases de pruebas que Estados Unidos busca en Europa


lugo / la voz

El INTA (Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial) incrementará sus ensayos y pruebas con aviones no tripulados en el aeródromo lucense de Rozas a partir del próximo septiembre, según ha confirmado su subdirector general de experimentación y certificación, Bartolomé Marqués, en una visita cursada a las instalaciones, que son propiedad del Ministerio de Defensa y que comparte con el Aeroclub. Marqués confirmó que en Rozas ya llevan seis meses con investigaciones en este campo, tanto propias como para empresas, varias de ellas gallegas, que están interesadas en el aeródromo para sus pruebas. La actividad se completará en el momento en el que ejecuten las obras de uno de los edificios, en el que pondrán en marcha un laboratorio que estará a disposición de las empresas. Una vez operativo, el INTA trasladará a Lugo a una veintena de técnicos.

Experimentación americana

Lugo también forma parte de las quinielas para convertirse en una de las cinco bases que Estados Unidos busca en Europa para ensayos de aviones no tripulados que pretende poner en marcha en el año 2015. El INTA, según confirmaron ayer, apuesta por Lugo para una de estas bases. También se afirmó que este instituto no valoró en ningún momento la posibilidad ourensana.

El INTA, según Marqués y el general de división Ignacio Azqueta, subdirector general de coordinación y planes, contempla para Lugo un futuro no solo en el ámbito europeo, sino también en el internacional, porque, según dijeron, existen pocas instalaciones en Europa de las características de Rozas. El aeródromo está situado en una zona poco poblada y con salida al mar, condiciones favorables para este tipo de ensayos. El futuro, señalaron, dependerá en parte de las limitaciones que impone la actual situación económica, con recortes en el campo del I+D+i, que es la faceta a la que se dedica el instituto. Pero también lo marcan las posibilidades que otorga un sector industrial como el aeronáutico, que no se ha visto afectado por la crisis.

Los responsables del INTA explicaron que lo ocurrido con el volcán de Islandia y la catástrofe japonesa han supuesto que los aviones no tripulados hayan dejado de ser simples colaboradores en la defensa para desarrollar otros usos. Los de más demanda, explicaron, son en estos momentos los estudios medioambientales. En Galicia, su aplicación es muy interesante en los incendios forestales, dado que permite acceder al foco y sus rayos infrarrojos facilitan información de si fueron fortuitos o provocados.

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