Fomento cambiará por buses las líneas de tren más deficitarias

Estudia cubrir de este modo los servicios de A Coruña con Ferrol y Lugo


santiago / la voz

El actual equipo de Fomento se propone solventar el proceso que el anterior dejó en el aire en cuanto a la supresión de servicios ferroviarios que a Renfe ya no le son rentables. El secretario de Estado de Infraestructuras, Rafael Catalá, confirmó ayer en el Senado que el ministerio estudia la posibilidad de recurrir al autobús para reemplazar a los trenes de media distancia con baja ocupación. Este criterio representa el principio del fin para las tres líneas con menor demanda en Galicia: A Coruña-Ferrol, A Coruña-Lugo-Monforte y Ourense-Puebla de Sanabria. Su continuidad está amenazada desde que, el año pasado, la Xunta dejó de inyectar subvenciones a Renfe para que no cerrara esos servicios.

El mensaje que el número dos de Ana Pastor describió ayer en la Cámara alta abunda en ese debate que la operadora abrió en el otoño del 2010. Fue entonces cuando el Gobierno de Feijoo, en un contexto de recorte del gasto, optó por cerrar el grifo tras 15 años en los que Renfe ingresó 30 millones de las arcas autonómicas a cambio de mantener esas líneas deficitarias. La Xunta justificó aquella decisión con los números de una evolución de viajeros que pone de manifiesto que el objetivo de captar más usuarios no se ha cumplido. Los datos del 2011 así lo demuestran. Mientras el corredor atlántico contó con 2,7 millones de viajeros, con un repunte del 13 % entre A Coruña y Santiago (850.000), el servicio A Coruña-Ferrol tuvo 80.000; la relación A Coruña-Lugo-Monforte, 50.000; y la frecuencia entre Ourense y Puebla de Sanabria (Zamora), 9.000.

Las ayudas de la Xunta tapaban las pérdidas de Renfe. Por cada usuario que se subía al tren para realizar el trayecto entre Ourense y A Mezquita en el 2010, la Administración gallega pagaba a la operadora 41,8 euros, cuando el precio del billete era de 6,50. La retirada de las subvenciones abrió un debate paralelo sobre los motivos de tan baja ocupación. Los expertos concluyeron que, si bien en la conexión ourensana la ausencia de demanda es obvia, en trayectos como A Coruña-Ferrol y A Coruña-Lugo se aprecia una falta de interés de la empresa por ofrecer un servicio atractivo, con frecuencias competitivas.

En la anterior legislatura, el ministro José Blanco llegó a amagar con un posible traspaso a la Xunta de las líneas regionales, una cesión a la que Madrid siempre se negó mientras Renfe se beneficiaba de las subvenciones de Galicia. Pero la intención se quedó en el anuncio.

En su intervención de ayer en el Senado, el número dos de Fomento subrayó que la sustitución por el autobús de los trenes menos rentables se adoptará de acuerdo con cada comunidad. La Xunta sostiene que no permitirá que haya una merma en la movilidad de los ciudadanos. Aunque señala que habrá que ver la solución más idónea «caso por caso», la apuesta por el transporte por carretera le parece asumible. De hecho, Infraestruturas ya apuntó esa alternativa en un informe del 2010 con el que defendió el remate de las subvenciones a Renfe.

Reunión bilateral en Madrid

Este asunto formará parte de la agenda de trabajo que el propio secretario de Estado de Infraestructuras mantendrá hoy en Madrid con el conselleiro Agustín Hernández. En ese encuentro abordarán también cuestiones pendientes como el posible traspaso de titularidad de la AP-53 (Santiago-Lalín), también pendiente de la etapa de Blanco, la entrada del AVE en Ourense y la revisión de precios del Avant entre Santiago y la ciudad de As Burgas, que Catalá se comprometió ayer a estudiar a propuesta del socialista Miguel Fidalgo.

Renfe ingresó en 15 años 30 millones en ayudas de la Xunta para no cerrar servicios

Blanco amagó con un posible traspaso de las líneas regionales que no se concretó

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