Del Winston de batea al Magnum de China


La detención de Nené Barral por su presunta vinculación con el alijo de contrabando descubierto en los cuatro contenedores procedentes de los Emiratos Árabes con tabaco que había sido falsificado en China no pilló por sorpresa a nadie que conociese la trayectoria profesional del que fue alcalde popular de Ribadumia de 1983 al 2001.

Su nombre no solo aparece vinculando al contrabando de tabaco en la ría arousana desde la década de los setenta, sino que la leyenda le atribuye a él y a Terito el mérito de haber logrado el contacto directo con los suministradores mayoristas del Winston de batea afincados en los Países Bajos.

Según los informes policiales, un viaje a Amberes en el año 1977, como acompañante del portugués Adriano Pereira, le permitió contactar con el mayorista griego Nikos Drouzas y abrir las puertas a la importación directa de barcos enteros de tabaco que suministraban desde aguas internacionales a las míticas planeadoras.

Al igual que otros históricos, se quedó fuera de la macrorredada de las Navidades de 1983, dirigida por el entonces juez de Cambados José Luis Seoane Spiegelberg, que se había saldado con cerca de un centenar de procesados y que marcó el final del apogeo del contrabando y el despegue del narcotráfico.

En la intensa biografía del exemigrante Nené Barral, la década de los ochenta y la mayor parte de la de los noventa aparecen ocupadas por la política y los negocios legales. En las distintas citas electorales locales en las que compareció desde 1983 siempre ganó por goleada.

Anfitrión de Alfonsín

En su primer mandato -año 1984- se convirtió en el anfitrión del entonces presidente argentino Raúl Alfonsín, en su primer viaje a Galicia para reencontrarse con sus raíces.

Meses más tarde encabezaría una delegación municipal que fue recibida con todos los honores en la Casa Rosada.

La exhaustiva investigación a la que fue sometido por Aduanas en los dos años anteriores a su detención puso de manifiesto que el alijo incautado en Guixar no fue un intento aislado, sino uno más.

Los informes policiales reflejan una sólida y sofisticada infraestructura marítima internacional, dotada de varios barcos y tripulaciones estables que habrían protagonizado al menos tres intentos anteriores de introducir en territorio comunitario grandes alijos de tabaco. Unos intentos de los que habrían desistido en el último momento alertados por supuestos chivatazos de los tres aduaneros imputados.

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