Conde Roa se asoma al precipicio

Afronta una semana judicial clave mientras crece la presión para que deje la alcaldía de Santiago

s. lorenzo
santiago / la voz

Pocas veces el final de una historia está tan claro como el principio. El del alcalde de Santiago, Gerardo Conde Roa (PP), es uno de esos casos. Y ese futuro inmediato tiene muy mala pinta en lo judicial, porque deberá sentarse en un banquillo acusado de delito fiscal, y también en lo político. Mañana mismo, su partido le abrirá un expediente informativo por haber sido acusado por la Fiscalía de defraudar 291.000 euros al no ingresar a Hacienda el IVA de la venta de 61 viviendas que en el 2010 hizo la promotora de la que el regidor es administrador único, Geslander Proyectos de Edificación. Ese expediente se transformará en sancionador en una o dos semanas, cuando el juez instructor del caso, el magistrado José Antonio Vázquez Taín, anuncie que habrá juicio.

Conde Roa (Padrón, 1959) empezó en política joven. Militó siempre en Alianza Popular y luego en el PP, y ya en 1986 se enfrentó a Xerardo Estévez (PSOE) por la alcaldía de Santiago. Perdió, pero el apoyo explícito que siempre ha tenido en el partido por parte de Romay Beccaría hizo que se le perdonase. Aquel fracaso político, e incluso después su sonado enfrentamiento con Fraga por la confección de la lista de las municipales de 1990, que tampoco le pasó una gran factura. El regidor se cayó entonces del número uno a última hora e incluso hubo que tirar los carteles electorales con su cara, que ya estaban encargados. Pero ni desafiar a Fraga acabó con él. Tal era el respaldo que tenía de Romay.

Fue entonces cuando Conde Roa dio el salto a la política autonómica primero, como diputado en O Hórreo, y a la nacional después como miembro del Congreso. Su estancia en Madrid le cambió su vida por completo. Es ahí donde se traza la línea entre el antes y el después del alcalde compostelano. El antes es un hombre profundamente religioso, casado y con cinco hijos, y con dedicación casi exclusiva a la política y a los despachos de abogados en los que participó en Santiago. El después es el de un hombre en crisis, que se divorcia e inicia una nueva relación sentimental, y cuya vida privada empieza a dar que hablar en la ciudad. Es ahí cuando entra al negocio inmobiliario y monta Geslander.

Por el Congreso pasó sin pena ni gloria. Estaba a otra cosa. En aquellos años de Madrid, Conde Roa descubre el entonces lucrativo negocio inmobiliario, e inicia la relación con la mujer de nacionalidad alemana que es su actual pareja y que le lleva a divorciarse. Con ella ha tenido ya dos hijos y otro está en camino. Sus esporádicas presencias en la vida nocturna compostelana comienzan a dar que hablar. En el 2005, cuando recorrió como peregrino el Camino de Santiago explicó que lo hacía en penitencia por sus pecados.

El PP le vuelve a llamar para encabezar su lista en el 2007. Vuelve a perder, esta vez frente a Sánchez Bugallo (PSOE), pero se queda a nada del triunfo y gana mucho crédito para los populares. El suficiente como para repetir en el 2011, pese a que Feijoo apostaba por la actual portavoz del PP en el Concello, Paula Prado, que es la que más opciones tiene ahora para sustituir a Conde Roa en la alcaldía.

Acosado por las deudas

Finalmente ganó y fue nombrado alcalde, pero ni un año le ha durado la alegría. A partir del 2008, las deudas acosan a Conde Roa. Él mismo admite que perdió unos cuatro millones de euros en dos de sus últimas promociones inmobiliarias y es público que tiene embargada su nómina como alcalde porque su exmujer le reclama una deuda por el pago de la pensión que se dice es de 400.000 euros. No lo esconde. Ha confesado muchas veces que es mileurista.

Pinchada la burbuja inmobiliaria y con su actividad como abogado bajo mínimos, los graves reveses económicos de Conde Roa hacen que ya en el 2008, cuando aún era jefe de la oposición municipal, tuviese problemas por las deudas de Geslander. El Concello le reclamó entonces 7.000 euros por el impago del IBI. El PSOE, por su parte, ha dicho que debe hasta un millón a otras administraciones. Esa bancarrota fue la explicación que dio Conde Roa dio para justificar que no pagase los 291.000 euros de IVA en el 2010 de la venta de 61 viviendas. Pero de nada valen las excusas cuando ya la Fiscalía le ha presentado una querella por delito fiscal que hasta podría llevarle a prisión. Eso pasará o no. Sobre su carrera política, falta saber si dimitirá, le echarán o conseguirá que amaine el temporal...

El PP tiene claro que avanza hacia a su precipicio. La número dos de la dirección nacional, María Dolores de Cospedal, confirmó ayer que el partido procederá de acuerdo con los tiempos que marcan sus estatutos. «Tenemos unos protocolos de actuación que están claramente conformados en nuestro estatuto y nuestras normas de funcionamiento para los pertenecientes al partido, y se está haciendo el estudio informativo que corresponde». Ese reglamento determina que el expediente informativo se convertirá en sancionador cuando se abra juicio oral. Llegará entonces el momento en el que se aclare si Conde Roa se sentará en el banquillo ya como exalcalde.

Feijoo maneja con prudencia un asunto que aborrece, sacrificando lo que el PP encaja como un «desgaste mediático» por tener una deferencia con uno de los suyos. Quizá la última. Al alcalde se le acaba el tiempo.

Cospedal asegura que la actuación del partido seguirá los tiempos que fijan sus estatutos

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