La Xunta eleva la sanción al dueño de un bar que negó la entrada a un perro guía

La sanción pasa de 500 a 900 euros para el dueño del local, situado en Culleredo, tras las alegaciones del invidente


a coruña / la voz

Un bar del municipio de Culleredo fue sancionado el año pasado por la Consellería de Turismo con una multa de 500 euros por no dejar pasar al establecimiento el perro guía de José Ramón Martínez, un vecino invidente. Sin embargo, y después de admitir la alegación presentada por el invidente, que trabaja vendiendo cupones en la estación de autobuses de A Coruña, la Xunta ha elevado esa sanción y ahora tipifica la infracción como como grave en vez de leve. De esta forma, la multa que tendrá que pagar el responsable del bar será de 901 euros.

José Ramón Martínez explica que el hecho de que la Xunta haya estimado su alegación y que haya incrementado la cuantía de la sanción, para él supone «moralmente una gran satisfacción». «No quiero que ese hostelero se salga con la suya. En ningún momento reconoció su error ni me pidió disculpas. Lo único que hacía era intentar justificarse diciendo que el trato que tuvo conmigo y con los dos amigos que me acompañaban ese día fue excelente. Pero no fue así, y no dejó pasar a mi perro pese a que estaba perfectamente identificado» como perro de asistencia para invidentes, con el correspondiente arnés y correa.

El responsable del bar sancionado, situado en la parroquia de Rutis, indicó al inspector que informó el expediente que no autorizó la entrada del perro «por unha cuestión hixiénico-sanitaria, como así establece nas normas de réxime interno do local». También le explicó que le ofreció a José Ramón Martínez dejar el animal en la puerta del bar o en otras dependencias del local. El hostelero adujo, además, que desconocía que Xania, que así se llama el animal, era un perro guía y que existía una norma que regula y permite el acceso de estos canes a los establecimientos públicos. En todo caso, según consta en el expediente, el denunciado lo que pretendía con su negativa era evitar posibles conflictos o «incompatibilidades» con los derechos del resto de los clientes.

José Ramón explica que desde que ocurrieron los hechos, el pasado junio, no ha vuelto a ese bar. «Ni tengo intención de hacerlo», puntualiza. Dice que a estas alturas todo el mundo sabe, y más si tiene un establecimiento de acceso público, que los perros guía están amparados por la ley y «son bienvenidos en todas partes». Entiende que pueda haber gente que no sienta aprecio por los perros: «Pero no se trata de eso, sino de que al ser un perro guía tiene que estar siempre a mi lado».

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