La falta de pasto pone en jaque al ganado mostrenco de Barbanza


ribeira / la voz

Galicia, la tierra del millón de vacas, está pasando serios apuros por la falta de lluvia. Todos los ganaderos, sean de donde sean, tienen problemas. Sin embargo, y aunque a sus dueños les suponga un esfuerzo económico y de trabajo importante, los animales domésticos no lo están pasando muy mal porque se les da hierba seca, silo, pienso u otros alimentos. Peor les está yendo a las reses que pastan libremente en el monte, el ganado mostrenco. No tienen hierba verde que llevarse a la boca y su baja rentabilidad no anima demasiado a sus propietarios a suministrarles alimento de forma continua. Sí lo hacen, pero cuando la situación es ya crítica. Sirve como ejemplo la comarca de Barbanza.

En sus montes, sea en la zona de A Curota o en el Iroite o en el Muralla, uno puede recrear la vista en decenas de cabezas de ganado salvaje, tanto vacuno como equino. Esos caballos o vacas que antes parecían estar más o menos alimentados, ahora lucen costillar por todas partes. La explicación se encuentra en ese suelo otrora verde que actualmente está seco. Eso, y el hecho de que los sucesivos incendios fueron dejando el monte pelado. Cabe recordar que la comarca fue uno de los epicentros de aquella horrenda oleada de fuegos del año 2006.

Panorama negro

Con este panorama, y teniendo en cuenta que la previsión de lluvias es prácticamente nula, los dueños de ganado mostrenco pintan el futuro con el mismo color que dejaron aquellos fuegos: negro. Manel Casal, de A Pobra, y dueño tanto de vacas como de caballos de monte, señala lo siguiente: «Non está quedando máis remedio que subirlles comida, sobre todo ás vacas. E o peor é que queda toda a primavera e o verán, a ver como o pasan. Ademais, ao ter que suministrarlles alimento os custes dispáranse, e estes animais xa de por si teñen unha produtividade moi baixa».

En parecidos términos habla otro ganadero del municipio de A Pobra, Manuel Boo, que junto a otras personas tiene unas 70 reses de vacuno: «Intentamos ir cada poucos días levarlles algo de herba, porque senón non aguantan. A verdade é que todos os anos temos algún período difícil, pero non en pleno inverno, como desta vez». Los testimonios se completan con las palabras de Joaquín García, de Boiro, dueño de unas 200 vacas y 70 caballos en la zona del monte Iroite: «Os animais, sobre todo as vacas, estano pasando mal. Eu vou todos os días levarlles alimento, pero aínda así a situación é moi complicada».

Una de las cuestiones que citan los ganaderos es el coste que les supone tener que alimentar a los animales de monte. Señalaron que un rulo de hierba -que llega para alimentar a unas veinte vacas- sale por 25 euros. Para darles de comer un solo día a las 200 con las que cuentan vecinos como Joaquín García hace falta desembolsar 250 euros. Una cantidad que, tal y como están las cosas, es inasumible.

Encima, la sequía y la consiguiente falta de pasto llega en un momento muy crítico. Las vacas mostrencas están a punto de empezar a parir y es cuando más alimento y cuidado necesitan. Tradicionalmente, lo hacen en esta época debido a que es cuando más pasto hay. Claro que eso era antes. Cuando Galicia era el gran país anfibio.

«As vacas estano pasando mal, e polo que se ve imos a peor»,

dice un ganadero

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