La crisis facilita el aparcamiento en los centros de las urbes

A Coruña, la ciudad más dura; Lugo, la más fácil; Santiago, la más cara.


redacción / la voz

No todo iban a ser consecuencias negativas. La crisis económica también tiene sus ventajas. Una de ellas es que hoy es bastante más fácil aparcar en el centro de las ciudades gallegas que hace un par de años porque hay menos coches buscando aparcamiento. Muchos lectores estarán ya cabeceando y recordando los apuros que les supone a ellos este ejercicio cotidiano. Pero una prueba efectuada la semana pasada concluyó que es posible aparcar bien en el centro sin un esfuerzo exagerado. La paciencia y la actitud son importantes.

El reto era aparcar en calles céntricas con estacionamientos restringidos y en horas de máxima ocupación. En ningún caso la búsqueda de un hueco consumió más de diez minutos ni nos obligó a dejar el coche a más de doscientos metros; un límite razonable si no se tiene demasiada prisa. La ciudad en la que resultó más sencillo aparcar fue Lugo, donde la prueba se efectuó por la tarde. Y la más esquiva, A Coruña, donde el límite de los diez minutos estuvo muy cerca. En Ferrol, Santiago y Pontevedra las dificultades fueron también notables, mientras que Ourense y Vigo se mostraron como escenarios sorprendentemente cómodos para aparcar en superficie.

Muchas variables

Ciertamente, el ejercicio de aparcar en el centro de las ciudades está muy relacionado con una serie de variables que van desde la hora a las condiciones meteorológicas, incluyendo el propio azar. Sin embargo, parece claro que, pese a que la prueba repetida mañana pudiera variar el ránking de las ciudades, el tiempo medio de las siete no fluctuaría demasiado. Aparcar en el centro de cualquiera de las siete ciudades gallegas ha dejado de ser imposible para convertirse en una opción.

Con todo, que sea posible no quiere decir que sea barato. Con la excepción de Pontevedra y Ferrol, donde el sistema ORA no existe o es gratuito, el estacionamiento en zona azul sale a un poco más de un céntimo por minuto. Aproximadamente la mitad de lo que costaría en un aparcamiento subterráneo, donde dejar el coche sería más rápido y cómodo que buscar una plaza en la calle. En ese sentido, la ciudad más cara tanto en la ORA como en el precio del párking subterráneo resultó ser Santiago. La más económica, Pontevedra.

La mejora en las opciones de estacionamiento en las ciudades gallegas contrasta con la dinámica que han seguido muchas de ellas en los últimos años, peatonalizando calles y restringiendo el aparcamiento. En Santiago, las plazas de ORA se han reducido prácticamente a la mitad en los últimos años; Vigo también ha cedido al embellecimiento centenares de plazas en sus calles, y Lugo ha expulsado del recinto amurallado casi cualquier posibilidad de dejar el coche en la calle. Pero la crisis parece haber racionalizado el flujo hacia el centro, estimulando el transporte público o la mera posibilidad de caminar un poco más. El coste de mover el coche, buscar plaza, pagar la ORA o el párking y regresar empieza a sumar cantidades que muchos ciudadanos ahora sí están dispuestos a tener en cuenta.

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