Una calada más cancerígena

Los estudios médicos consideran que los cigarrillos chinos cuentan con hasta tres veces más concentración de plomo, cadmio, arsénico y metales pesados.


santiago / la voz

China no es sinónimo de calidad en nada de lo que fabrica y el tabaco no iba a ser una excepción. Los estudios médicos consideran que los cigarrillos producidos en el país asiático cuentan con hasta tres veces más concentración de plomo, cadmio, arsénico y metales pesados que los que se consumen legalmente en Europa, Estados Unidos y Canadá.

El contrabando de tabaco chino, por tanto, no es solo un problema para la hacienda pública, sino una seria amenaza para la salud, porque al tratarse de cigarrillos con una mayor proporción de estas sustancias son más nocivos y su consumo supone un riesgo aún mayor de contraer cáncer, así como otras enfermedades.

La mala calidad del tabaco producido en China se debe a la falta de controles de calidad por parte del Estado. Solamente existen los que hacen las propias industrias, que no han hecho públicos los resultados.

Crisis de salud pública

Las mismas cajetillas chinas que entran en Europa ilegalmente son las que allí se consumen de forma legal, por lo que numerosos expertos ya han advertido de que a medio plazo China se enfrentará a una crisis de salud pública sin precedentes por causa del consumo de este tabaco de mala calidad y con mayor proporción de plomo, cadmio, arsénico y metales pesados.

En Europa, el problema al respecto de este tema es menor, pero los consumidores de tabaco chino de contrabando tienen, no obstante, más riesgo de padecer cáncer. Además, el bajo precio de estas cajetillas también supone un problema de salud porque favorece el consumo de tabaco, sobre todo entre los jóvenes.

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