«Nuestra corrupción local urbanística no tiene parangón»

Este politólogo aboga por limitar el margen de maniobra del poder municipal y someterlo a una mayor fiscalización


santiago / la voz

Participante en la conferencia internacional sobre municipalismo celebrada recientemente en Galicia, José Fernández Albertos, doctor por Harvard e investigador del CSIC, es una de las pocas personas que han estudiado en España la corrupción a nivel local. Un asunto que en Galicia cobra máxima actualidad con todo lo acontecido en el caso de la operación Orquesta.

-Los expertos sostienen que un mayor nivel de descentralización del poder no implica mayores corruptelas, pero la sociedad empieza a vincularlo por la proliferación de casos...

-Hay un contraste con lo que sucede fuera. En el resto del mundo existe la percepción de que los niveles de gestión cercanos al ciudadano son los más transparentes y son los más democráticos. La anomalía española radica ahí, en que sucede lo contrario.

-¿Qué explica entonces esa singularidad?

-Eso estamos estudiando. Todo apunta a la capacidad, a la discrecionalidad de los poderes locales, al tipo de decisiones de los consistorios, sobre todo vinculadas al bum inmobiliario. Los alcaldes y ediles tienen en sus manos decisiones muy jugosas, de gran impacto en su territorio. Y son decisiones poco transparentes, que escapan al control. En esto se ha producido una asimetría. Nuestra corrupción local por urbanismo no tiene parangón con otros países.

-¿Cómo puede resolverse eso?

-Primero hacer las decisiones más transparentes y limitar el margen de maniobra de los alcaldes a asuntos fácilmente fiscalizables. Un colega mío, Víctor Lapuente, tiene un argumento muy contundente sobre cómo está España en el panorama comparado. La cantidad de puestos de trabajo que dependen aquí de unas elecciones locales, de un alcalde, es mucho mayor que en otros países europeos. Esa es otra anomalía que debe corregirse. Hay otra vía de solución: aumentar los mecanismos de control a niveles más altos de gobierno.

-¿Por ejemplo?

-Que las comunidades autónomas tengan más capacidad de intervenir en los planes de urbanismo. Esto resulta complejo, porque si las decisiones se toman entre distintos niveles de gobierno el ciudadano no va a ver claro quién es el responsable. Pero es preferible. En todo este asunto hay un problema adicional relacionado con el modelo municipal español.

-¿Y cuál es?

-El tamaño minúsculo de los ayuntamientos. Esto hace más difícil implantar mecanismos de control. La ley es muy generosa y flexible.

«La cantidad de puestos que dependen de unas elecciones locales

es otra anomalía»

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