La Xunta prescinde hoy de 900 brigadistas


santiago / la voz

Novecientos brigadistas eventuales de la empresa pública Seaga dejarán hoy de trabajar para la Administración gallega en la extinción de incendios. La llegada del tiempo otoñal, con lluvias en toda la comunidad, ha eliminado el riesgo de fuegos y también la necesidad del personal de refuerzo. Este grupo de trabajadores forman parte del contingente de 2.100 eventuales que trabajan entre el 1 de julio y el 30 de septiembre, temporada de máximo riesgo.

Este verano, desde mediados de septiembre, la Xunta empezó a prescindir de los brigadistas de Seaga, pese a las críticas sindicales. Y tenía previsto, como todos los años, dar de baja a todos el 30 de septiembre, pero la prolongada sequía y la situación de riesgo en Ourense obligó a Medio Rural a dar marcha atrás -suspendió las comunicaciones de fin de contrato- y a mantener a los casi mil operarios que hoy finalizan su tarea.

Galicia encara la recta final de octubre con una borrasca y con la huella de una ola de incendios en pleno otoño que ha devastado 23.358 hectáreas de monte, la mayoría en Ourense. Es más de lo que había ardido entre enero y septiembre, lo que deja el balance del 2011 como el peor desde el desastre del 2006. A pesar de que las primeras estimaciones divulgadas por colectivos ecologistas sitúan la afección en áreas de alto valor ecológico este mes de octubre en más de 12.000 hectáreas, los primeros datos que maneja el personal antiincendios cifran el daño en al menos 5.000, concentradas en el incendio de Lobios, con afección a O Xurés, y en los de Manzaneda y Maceda, dañando espacios protegidos en la sierra de San Mamede y en O Invernadeiro.

Medio Rural insiste en que no tiene constancia que esta última zona haya quedado dañada y advierte de que así lo han confirmado alcaldes de la zona. «Al valorar el daño debe tenerse en cuenta que no sirve como referencia la Red Natura porque buena parte del monte gallego se engloba en ella; hay que hacer una valoración más pormenorizada y por ahora no hay cifras definitivas», precisan en Medio Rural. A la espera de que eso se concrete, lo cierto es que la ola incendiaria de octubre -con 1.942 fuegos, una cifra más de diez veces superior a la de otros ejercicios- ha azotado con crudeza al Macizo Central ourensano, una de las reservas naturales de mayor valor. Este es el argumento esgrimido por algunos para hablar de una catástrofe ecológica que no se produjo en el 2006, cuando el bipartito se vio desbordado por la ola de incendios que azotó el eje atlántico. Sin embargo, son muchas las diferencias entre este otoño y aquel verano. Galicia contabilizó aquel año hasta 6.000 incendios, una cifra muy similar a la de este 2011. La superficie arrasada, en cambio, difiere mucho: más de 95.000 hectáreas del 2006 frente a 36.000 de ahora. La ola de hace cinco años se produjo en pleno verano, en temporada de máximo riesgo, con todos los medios disponibles. Y esta, en cambio, ha coincidido con el inicio del otoño, justo cuando la Xunta iniciaba el repliegue de medios.

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