Lavacolla pone a prueba con figurantes la nueva terminal aérea

Ha despachado esta mañana un par de vuelos ficticios con destino a Roma y Valencia, para detectar posibles anomalías en el funcionamiento de las instalaciones


La nueva terminal del aeropuerto de Lavacolla ha despachado esta mañana un par de vuelos ficticios con destino a Roma y Valencia, para detectar posibles anomalías en el funcionamiento de las instalaciones, previo a su apertura oficial el próximo 13 de octubre.

Para poner en marcha la prueba de explotación, se echó mano de cerca de 100 pasajeros figurantes y algo más de mil maletas que pasaron por los escritorios de facturación, los controles de seguridad y de aduana y finalmente llegaron a la puerta de embarque para abordar el avión.

Una simulación que pretende evaluar también el nivel de eficiencia del personal del aeropuerto y los sistemas de seguridad y que le cuesta a la dirección de transición de Aena Aeropuertos cerca de 450 mil euros.

Hasta el mostrador de la línea aérea Spanair llegó una de las figurantes, Mar Redondo, a matricular su equipaje para el viaje a Valencia, donde haría escala para un vuelo internacional. Presentó su pasaporte, recibió su billete de embarque y se dirigió al control de seguridad, donde los agentes le pidieron que se quitara las botas, mientras pasaban su maleta por el escáner.

«Todo está muy bien, es como si fuera totalmente real», dijo.

Redondo fue seleccionada para la prueba junto con otros figurantes que encajan dentro del perfil de pasajeros que utilizan actualmente el aeropuerto de Lavacolla.

Según ha explicado su director, Luis Rey, se trata de pasajeros más jóvenes, asociados a vuelos de bajo coste y de escala reducida, aunque con un componente de compañía tradicional. «Es un perfil mixto y es una actividad que en el aeropuerto seguirá» porque «tiene compatibilizar los tipos de vuelo», señaló.

Durante la simulación, se trató de incluir también a pasajeros con equipajes especiales. Desde viajeros que transportaban animales vivos, hasta cazadores que transportaban sus armas. Isabel Otero era una de ellos. Aunque su vuelo era local, tuvo que presentarse con suficiente tiempo de antelación para mostrar el certificado y su licencia de armas.

«Tengo una licencia de cazadora, entonces tuve que presentar la licencia con las tasas pagadas en aduana; fui a Guardia Civil y me dieron un papel que lo sellan y al salir a facturar presentas ese papel», explicó Otero, quien dijo que el único problema que puede señalar es que no funcionaba el sistema de aire acondicionado.

El director de transición de Aena Aeropuertos, Ángel Gallego, dijo a los medios que este tipo de pruebas se realizan para detectar las anomalías y corregirlas o buscar un plan de contingencia para el día que comience a operar.

«Las anomalías que están saliendo en Santiago no son distintas a las que nos han salido en otros aeropuertos», dijo Gallego, quien especificó que se tienen que realizar ciertos ajustes en el sistema de megafonía, de aire acondicionado y en la clasificación de maletas.

Gallego indicó que aún hace falta realizar una prueba básica más en el área de aparcamientos, para demostrar que funcionan las barreras de entrada y las máquinas expendedoras de billetes.

Para esta prueba se alquilará una serie de coches, e incluso autobuses para simular el tráfico que pueda tener la terminal.

Para todo este proceso de evaluaciones, Aena cuenta con una serie de controladores que van tomando notas de las anomalías encontradas y de las reacciones de los figurantes. Sin embargo,la verdadera prueba de eficiencia será el próximo 13 de octubre a las 6:50 de la mañana con el primer vuelo de Iberia que despegará de la nueva terminal con destino a Madrid y luego con la llegada de un vuelo de Aireuropa, procedente de la capital española.

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