El último viaje de Peter

Las cenizas del neozelandés que se ahogó en Laxe ya están en su país


carballo / la voz

Las olas de la playa de Traba sonarán en su funeral. En la ceremonia de despedida del neozelandés Peter James Stenhouse proyectarán un vídeo del arenal de Laxe. Allí perdió la vida el pasado 22 de agosto este célebre director de animación. Fue a nadar «solo una vez más», como le dijo a su novia Caroline Haggerty, pero ya no regresó. A los nueve días, como marcan los tiempos del mar, las olas devolvieron su cuerpo a un lugar cercano a donde había desaparecido. Sus cenizas ya están en su tierra natal, donde había nacido hace casi 31 años (los cumpliría el 23 de octubre), al noroeste de Wellington. Las llevó su padre, Bob, el mismo que tuvo que reconocer el cadáver después de que lo encontrasen unos percebeiros.

La muerte de Peter podría ser una más de la larga lista de tragedias anónimas que dan nombre a la Costa da Morte, pero se parece al infortunio del joven italiano Giulio Recusani que, casi un año exacto antes, perdió la vida en circunstancias similares en la playa de Mar de Fóra, en Fisterra. En ambos casos, la repercusión mediática en sus respectivos países fue excepcional.

La de Peter, con razón. Su muerte desencadenó una oleada de obituarios y pequeños homenajes en la Red en los que se reconocía su «extraordinario y singular talento». Era hombre de mundo. Residió mucho tiempo en Londres, trabajando como animador para Fifty Nine Productions: «Vivía la vida a la máxima capacidad, y había acumulado más vivencias en su trágicamente corto tiempo que lo que la mayoría de la gente lograría en el triple», recuerdan sus compañeros de trabajo, quienes añaden que a menudo se referían a él con la palabra genio. Sus títulos de crédito aparecen en proyectos como el 125 aniversario del Metropolitan Opera de Nueva York, Royal Opera House, English National Opera y otras instituciones destacadas. Últimamente se había afincado en Madrid y colaboraba con el grupo artístico Utopic_us (en cuya web dice de sí mismo: «Vengo del otro lado del mundo, de la tierra de la nube larga blanca»), pero en realidad era un viajero incansable y creaba a distancia con su ordenador. Pasó por Camboya y Vietnam y hace dos años empleó 149 días en recorrer 8.000 kilómetros por Europa en su bicicleta Rose, recuerdan en Fifty Nine.

La prensa neozelandesa recababa ya a principios de este mes las declaraciones de sus progenitores sobre la despedida prevista: no sería un funeral al uso, y probablemente acudirían a lo alto de una de las montañas kiwis para esparcir sus cenizas. Bob, que en varias ocasiones elogió el trato de los vecinos y las autoridades gallegas, indicó al diario capitalino Stuff que la ceremonia se celebrará en los próximos días, con vídeos de la playa de Traba, fotos de Peter, piezas de sus trabajos y puede que la plantación de algún árbol.

Su web, www.peterstenhouse.com, sigue activa, y sus animaciones, abiertas. También las indicaciones que un día escribió para quien quisiera localizarlo se mantienen: «Podéis contactarme mediante señales de humo, con notas atadas a una paloma o por una botella mensajera arrojada al mar».

«Las autoridades españolas fueron maravillosas y la gente nos ayudó

de forma generosa»

Bob Stenhouse

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