Baión reestrena su pazo

La antigua propiedad de Laureano Oubiña, símbolo de la lucha contra el narcotráfico, ha sido reconstruida como emblema del enoturismo


vilagarcía / la voz

Nada queda ya del destartalado pazo de Baión. De aquel edificio que veía pasar los años esperando a que llegara alguien dispuesto a aprovechar todas sus posibilidades. De aquella verja a la que se encadenaron las madres de las asociaciones de lucha contra el narcotráfico. El nuevo pazo de Baión, ese con el que un día soñó la bodega cambadesa Condes de Albarei, es ya una realidad. Y está listo para recibir a los primeros visitantes.

Ya desde lejos se puede apreciar que algo ha cambiado en el pazo. El edificio principal, ese en el que el narcotraficante Laureano Oubiña quiso instalar su vivienda, se ve más grande. Es solo la imaginación del visitante. Lo único que se ha hecho ha sido limpiar la fachada y cambiar el hormigón por vegetación. Su restauración interior, para convertirlo en un hotel con encanto, queda pendiente. Eso y la rehabilitación de la vieja bodega es lo único que falta. El resto de la reforma está terminada.

En la restauración de esta finca, encargada al arquitecto César Portela, se ha cuidado hasta el mínimo detalle. El exterior ya no se parece en nada al de hace solo año y medio. La entrada es un paso empedrado que da acceso a un jardín de camelias. Más abajo se ha creado un arboretum, un lugar con árboles de especies muy variadas. Se conserva la verja a la que se encadenaron las madres, pero ha cambiado de color. Es de un gris extraño. También llama la atención el tono elegido para la carpintería exterior, pues nadie puede decir a ciencia cierta si es un verde o un azul. Pero esta elección, al igual que todas las que se han hecho en el pazo, tiene sus motivos. La luz que aporta en cada una de las estancias, especialmente a la nueva bodega, es espectacular. La iluminación, que incluye lámparas de Sargadelos, es otro de los aspectos que más se han cuidado. «A vista que ofrece de noite é espectacular», explica el director gerente de Condes de Albarei, Xavier Zas.

Edificios y jardines

Los trabajos de rehabilitación han afectado a un espacio de 5.000 metros cuadrados de edificios y a cerca de tres hectáreas de terreno al aire libre, dejando a un lado al viñedo. Han costado cerca de cinco millones de euros y han servido para construir un centro de recepción del visitante, con tienda incluida, una sala de catas y un lugar especialmente diseñado para la organización de todo tipo de celebraciones. Hay incluso un reservado pensado para los consejos de administración de las empresas. En todas las salas se ha apostado por recuperar lo que ya había: grandes columnas de piedra y enormes vigas de madera. Elementos que dan un aire de solemnidad a todas las estancias y que combinan con modernas lámparas y mobiliario de formas rectas. Nada desentona. Todo parece perfectamente coordinado en el nuevo Baión. Qué distinto de aquel edificio con el que soñó Oubiña.

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