Madrid dejará de decir Sangenjo

Tres diputados gallegos defendieron un cambio que alterará el folio de todos los barcos de la ría de Arousa.

N. Bore
redacción/la voz.

¿Dónde queda Pangín? En Madrid parece que lo tienen claro. Es lo que en Galicia se conoce por Panxón desde hace más de un cuarto de siglo, cuando se aprobó la Lei de Normalización Lingüística. Más claras están las correspondencias con Vivero, Sangenjo, Bayona o Lage, topónimos que chirrían al oído de un gallego y que, sin embargo, aparecen con esa grafía incluso en el futuro, en el proyecto de presupuestos generales del Estado para el 2011, según denunció ayer el nacionalista Francisco Jorquera en el Congreso. Lo hizo en el debate de la proposición de ley del Parlamento de Galicia de modificar la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante para adecuar las capitanías y los distritos marítimos y los accidentes geográficos a la toponimia oficial de la comunidad autónoma gallega. Esto es, dejar de «castelanizar o mar», también en palabras de Jorquera.

El debate sobre la nomenclatura de los puertos, cabos, rías y demás enclaves llevó a la tribuna de oradores del Congreso a tres diputados gallegos: Agustín Baamonde, por el PPdeG; Francisco Cerviño, por el PSdeG, y Bieito Lobeira, por el BNG. Los tres defendieron el «derecho inalienable» de defender la toponimia gallega, algo que aún no está conseguido.

Los tres diputados gallegos apelaron a la importancia del uso de la lengua propia, más allá de su aspecto legal, pues citando a Rosalía, a Castelao o a Ramón Piñeiro, dejaron claro que «el idioma es el vehículo del alma original de un pueblo», y por ello reclamaron el derecho al uso del gallego en los topónimos. En un tono mucho más amable -poético incluso- de lo que suele ser habitual en el Congreso, todas las formaciones fijaron su posición respaldando la proposición. Casi 30 años de retraso para, por fin, «llamar a las cosas por su nombre».

El respaldo fue unánime. Tanto que hasta los de CiU, que dan apoyo de oficio a cuestiones idiomáticas de este tipo, aseguraron ayer actuar «convencidos», según Pére Macías.

El caso de la «Yes Olray»

La adopción de la toponimia gallega en el ámbito oficial marítimo tendrá más consecuencias que el de crear entre los castellanohablantes el hábito de llamar Viveiro, y no Vivero, a la principal población de A Mariña. Ocurre que uno de los cambios afecta al distrito marítimo que para Fomento, Puertos y Marina Mercante sigue siendo Villagarcía de Arosa. Y el prefijo de ese distrito marítimo figura en la matrícula de ya no cientos, sino miles (en torno a 2.700) de embarcaciones gallegas.

Así, las cosas, de prosperar finalmente la propuesta de ley que hace Galicia, barcos como el Yes Olray , una gamela de madera de apenas cinco metros de eslora con base en Palmeira, tendrá que rotularse de nuevo no para adaptarse al inglés, sino para sustituir en el folio del barco el VILL por VIL.

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