El futuro político de Blanco depende de si Zapatero es candidato

Si el presidente se retirara, el ministro de Fomento podría optar a gobernar la Xunta


madrid/la voz.

Zapatero empieza a dar síntomas de desconexión con las preocupaciones de los ciudadanos. Algo que puede obedecer a que la tarea de hacer frente a la crisis esa tan exigente que deja poco tiempo para la reflexión necesaria sobre otro tipo de problemas. Y para explicar por qué se toman las decisiones. Esa falta de conexión se observa por ejemplo en la forma en la que Zapatero ha encarado la crisis por el violento desmantelamiento del campamento saharaui de El Aaiún. Resulta obvio que el Gobierno debe actuar con prudencia en cualquier conflicto con Marruecos. Pero eso requiere una explicación que no se está dando. A Zapatero no parece afectarle que las encuestas indiquen que la gran mayoría de los españoles están en contra de su actuación en este asunto. Y tampoco parece haber pedido a su nuevo Gobierno de portavoces un mayor esfuerzo por explicar a los ciudadanos lo que está ocurriendo.

Pero además de estar demasiado ocupado como para sentir el pulso de la sociedad, Zapatero da también muestras de empezar a estar desconectado de lo que ocurre en su propio partido. En la entrevista que ayer publicaba el diario El País deja huellas palpables de esto último. Cuando el periodista que lo interroga se interesa por si piensa o no presentarse como candidato, Zapatero contesta asegurando que ese es un asunto que solo interesa a la prensa. Y cuando se le hace ver que es un tema de gran interés para los ciudadanos, añade que los líderes de su partido están «muy tranquilos» respecto a este asunto. Nada más lejos de la realidad. Los líderes de su partido no solo no están tranquilos, sino que en este momento los dirigentes del PSOE atraviesan un momento de desconcierto ante la indecisión del presidente que resulta peligrosa con un calendario repleto de citas electorales.

Vacío en el partido

Esa incertidumbre se manifiesta por ejemplo en la prudencia declarativa del vicesecretario general del partido, José Blanco. Tras el cambio de Gobierno y la salida de Leire Pajín de la secretaría de Organización, se dio por hecho que Blanco retomaba el timón el PSOE con Marcelino Iglesias como ejecutor de sus planes. Pero en el poco tiempo que lleva en la secretaría de Organización, Iglesias ha dado unas muestras de inconsistencia que hacen que muchos en el partido empiecen a echar de menos a Leire Pajín. Y frente a esa inconsistencia, Blanco no da el paso de asumir plenamente la representación del partido de cara a la opinión pública.

Esa circunstancia es especialmente relevante a pocos días de que se celebren unas elecciones en Cataluña en las que es más que probable que el PSC reciba un correctivo que según los últimos sondeos puede alcanzar la categoría de debacle. Y con unas elecciones municipales y autonómicas a medio plazo que pintan también mal para el PSOE. Si ese fracaso se produce, habrá que ver quién lo asume. Si Rubalcaba como el hombre llamado a protagonizar la remontada o Blanco como el estratega de una campaña que no habría funcionado.

Lo sepa o no Zapatero, en el PSOE preocupa mucho su indecisión. Y lo sepa o no Blanco, su futuro papel en el partido y su destino político puede ser muy distinto en función de la decisión del presidente. Si Zapatero acaba tirando la toalla, Blanco soltará con seguridad el timón del partido. Y en ese caso su futuro político podría estar en Galicia como candidato a presidente de la Xunta.

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