Rajoy utiliza a Feijoo para moderar su discurso en Cataluña

El PSC y CiU dan también la vuelta a sus mensajes para obtener réditos electorales


madrid/LA VOZ.

En Cataluña viven, según las últimas estimaciones, más de 100.000 gallegos. Si ese grupo humano se concentrara en un único núcleo de población, constituiría la tercera ciudad con más habitantes gallegos de España, superada solo por A Coruña y Vigo. Ese dato evidencia por sí mismo que las elecciones que el próximo día 28 se celebrarán en Cataluña tienen una relevancia singular para Galicia. La comunidad gallega en Cataluña es especialmente activa e influyente, como lo demuestra el hecho de que el presidente de la Generalitat, José Montilla, ofreciera rápidas disculpas tras llamar «gallegos» a los líderes de CiU por su supuesto doble juego político. Las cosas están suficientemente difíciles para Montilla como para arriesgar decenas de miles de votos de castigo por decir una sandez.

Lo cierto es que ese doble juego político que Montilla denunció de manera tan desafortunada no solo afecta a CiU, sino a la mayoría de los partidos en Cataluña, incluido el propio PSC. A medida que se acercan las elecciones autonómicas, las principales fuerzas políticas están dando un giro al discurso que venían manteniendo hasta hace muy poco. Ocultando sus perfiles más polémicos y diciendo en Barcelona cosas muy distintas a las que dicen en Madrid.

Giro de Montilla y Artur Mas

El mismo Montilla que hace poco amenazaba con la desafección de Cataluña hacia España, hace ahora declaraciones y alardes públicos de españolidad, ayudado por el ex ministro Corbacho. Y el mismo Artur Mas que coqueteaba con el independentismo se niega a rechazar un pacto en Cataluña con el PP, tal vez porque sabe que ese es el escenario más posible después del 28 de noviembre.

Y en el giro político del PP para afrontar la campaña electoral catalana tendrá precisamente bastante protagonismo un gallego: el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo. La estrategia de Rajoy pasa por presentar al PP en estos comicios como un partido moderado, con un discurso crítico con el nacionalismo pero no agresivo, y capaz de gobernar o de colaborar a la gobernabilidad en comunidades con un destacado componente nacionalista. Y para ese papel los mejores actores con los que cuenta Rajoy son el vasco Basagoiti y el gallego Feijoo. Ambos, de manera muy significativa, arroparon ayer en Cataluña a la candidata popular Alicia Sánchez Camacho en el inicio de campaña. Rajoy no quiere oír hablar, al menos hasta que se celebren las elecciones, del recurso del PP ante el Tribunal Constitucional en contra del Estatuto catalán. Tampoco es previsible que Feijoo hable en Barcelona del agravio permanente del Gobierno en favor de Cataluña que su partido denunciaba hasta hace poco. Ayer, Feijoo, Basagoiti y Camacho se comprometieron incluso a desarrollar más el autogobierno en Cataluña, Galicia y el País Vasco.

El discurso del PP es ahora el de abrir la puerta a un pacto con CiU que permita al partido de Artur Mas gobernar en Cataluña y que suponga la antesala del apoyo de los nacionalistas catalanes al PP en Madrid para que Rajoy tenga mayoría suficiente en el Parlamento y pueda gobernar.

Del resultado de las elecciones catalanas y de los pactos que se alcancen puede depender el futuro Gobierno de España. Pero de lo que ocurra en Cataluña puede depender también que PP, PSOE y CiU mantengan la moderación de la que hacen gala en esta campaña o retomen sus posiciones más radicales.

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