Solo cuatro tiendas de Portugal venden los chips del telepeaje, obligatorios desde hoy

Manoli Sío Dopeso
M. Sío Dopeso LA VOZ/VIGO.

GALICIA

La patronal de Pontevedra asegura que Bruselas ve indicios de discriminación en la nueva tasa lusa

15 oct 2010 . Actualizado a las 12:07 h.

La autovía A-28, la única alternativa que hasta ahora era gratuita para viajar por el norte de Portugal desde Tui, es ya desde hoy de pago obligado. Pero no es el coste de la tasa (9 euros hasta Oporto), sino la forma de abonarla lo que sigue generando un gran malestar entre unos usuarios cada vez más confusos, a uno y otro lado de la frontera.

La preocupación y la confusión era ayer evidente entre los conductores portugueses, obligados a formar interminables colas para poder conseguir los sistemas de identificación de matrícula, obligatorios para poder circular desde hoy por esta autovía (la medida también afectará a los que quieran viajar desde la provincia de Ourense porque también será de pago un tramo final de la A-4 en Oporto).

Y es que uno de los principales problemas generados por la nueva tasa, además de la falta de información, es el desabastecimiento de los dispositivos de pago, que ayer solamente se podían adquirir en cuatro establecimientos en Portugal: en una tienda en Oporto, en el área de servicio de Santo Tirso en la A-3, en Santa María da Feira y en la ciudad de Aveiro. Pero ni siquiera en estos lugares está garantizado el éxito de la compra.

Al menos así lo denunciaban ayer numerosos ciudadanos portugueses, que no ocultaban su indignación ante lo que consideran una «absoluta improvisación».

Un ejemplo es lo que ocurría al mediodía en la tienda de la Avenida Fernão de Magalhães, de Oporto. Algunas personas relataban cómo después de permanecer en la puerta del establecimiento desde las seis y media de la mañana, aún no habían sido atendidas. «Parece un país del tercer mundo. Es increíble que haya personas que pierden días de trabajo para venir aquí», relataba un pensionista a la RTP (Radio Televisión Portuguesa).

La confusión es enorme. Viana do Castelo, una de las ciudades más importantes en el norte del país, no vende el chip en ninguna tienda. Así lo contaba al mismo medio una mujer que tuvo que viajar desde el pueblo de Carreço con su hijo de dos años y medio para ir a Oporto a comprar el dispositivo electrónico. Llegó a las siete de la mañana y a las 12 seguía esperando.

¿Posible infracción?

Pero a pesar de la fuerte oposición generada, la medida recaudatoria aprobada por el Gobierno portugués ya está en vigor y así seguirá, a no ser que la Dirección General de Transportes (DGT) de la Comisión Europea diga lo contrario. Según la CEP, la patronal de Pontevedra, el organismo comunitario remitió ayer a última hora una carta a los empresarios en la que «confirma que existen indicios de discriminación entre ciudadanos y empresas portuguesas y de países comunitarios». Siempre según la CEP, la misiva suscrita por Rudolf Koronthaly, miembro de la DGT de la Comisión Europea, asegura que Bruselas «está analizando la apertura de un procedimiento de infracción contra Portugal, por no trasponer correctamente una directiva europea a la legislación de un Estado miembro».