El presunto asesino de Maceda echó estricnina en el vino de su víctima

El sospechoso, que ya está en prisión, y el fallecido habían tenido problemas judiciales hace algunos años


ourense/la voz.

Vertió estricnina en una botella de vino de la que sabía que su víctima bebería. Así cree la Guardia Civil que planeó el presunto homicida de Maceda, José Luis L.?A., de 58 años, la muerte un hombre al que conocía desde muchos años antes y con el que tenía muy malas relaciones.

Precisamente, esas malas relaciones habrían sido las desencadenantes de la muerte de Felisindo G.?S., ocurrida en la pequeña aldea de Castro de Escuadro el 24 de noviembre del 2009. A media tarde de aquel día, Felisindo había ido a su finca a trabajar. Al llegar, se encontró una bolsa colgada del cierre de su propiedad, con una botella de vino dentro. Sin sospechar que podía tratarse de una trampa mortal, el hombre, de 64 años, bebió de la botella y enseguida empezó a encontrarse mal. Sus vecinos lo oyeron gritar, pero nada se pudo hacer para salvar su vida. La ingestión de la estricnina, un veneno letal, le provocó una parálisis muscular inmediata y provocó su muerte en poco tiempo.

Aunque los forenses sospecharon desde el primer momento que había sido un envenenamiento, los investigadores de la Guardia Civil han tardado casi un año en dar con el presunto asesino, en parte debido a que primero fue necesario confirmar con minuciosas pruebas de laboratorio que la muerte de la víctima se había debido a la ingestión de la misma sustancia que apareció en la botella. Eso sí, tras el arresto, efectuado el pasado lunes en Verín, donde tiene su segundo domicilio el sospechoso, este habría confesado el crimen ante la autoridad judicial, que lo envió a prisión en la noche del miércoles. Se da la circunstancia de que el detenido tiene antecedentes policiales desde el 2002, cuando trató de disparar a otra persona.

Denuncia por robo

Ayer eran muchos en el pequeño pueblo de Castro de Escuadro, en el que apenas residen una veintena de vecinos que viven en su mayor parte de la ganadería y la agricultura, los que se sorprendían con la noticia de la detención. Todos sabían que Felisindo había muerto por causas no naturales, pero nunca sospecharon que otro conocido hubiera sido el causante del suceso.

Eso sí, algunos reconocían ayer que las relaciones entre José Luis y Felisindo eran malas desde hace muchos años. Relatan los lugareños que tiempo atrás la víctima había trabajado para su presunto asesino, aunque después de algunos años, tras decidir Felisindo dejar el trabajo, José Luis lo había acusado de robarle ganado. Sea como fuere, ambos terminaron en los tribunales y desde entonces no se hablaban.

Fuera o no esta la razón para el crimen, en lo que sí coincidían ayer muchos es en que, pese a ser ilegal, la estricnina es un veneno de uso relativamente común entre los habitantes de esta comarca macedana. De hecho, algunos reconocen que en los días en los que se produjo la muerte de la víctima, varios vecinos habían utilizado el veneno para colocar cebos con los que matar a los lobos que estaban dañando el ganado de la zona.

La viuda, más tranquila

Quienes no quisieron manifestarse respecto a lo ocurrido fueron los familiares del fallecido, que estaba casado y tenía dos hijos. Su viuda, que sigue viviendo en Castro de Escuadro, reconocía ayer encontrarse «más tranquila» por el arresto del presunto autor de la muerte de su marido, aunque no quiso pronunciarse sobre otras cuestiones. Reconoce que las autoridades le han pedido que no haga declaraciones y asegura que lo único que desea es que «todo siga adelante».

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