Los tres grupos políticos pactan que los funcionarios empleen el gallego en el saludo inicial

Se inspiran en la vía vasca para que la lengua propia sea la preferente en la Xunta


santiago/la voz.

El plan de normalización del uso del euskera y la doctrina que aplican desde hace años ayuntamientos como el de San Sebastián reflejan que en las comunicaciones con los ciudadanos «se garantizará la primera recepción y la atención posterior en euskera», lo que obliga a los funcionarios a pronunciar siempre la primera palabra en vasco y a proseguir la comunicación en la lengua elegida por el administrado. Este principio inspiró el acuerdo alcanzado ayer en el Parlamento gallego por todos los grupos políticos, mediante el cual se estipula que el gallego se convertirá en la lengua «de contacto inicial» de la Xunta.

Frases como «bos días, en que podo axudarlle» serían las coletillas que pronunciarían de oficio al lado del mostrador o del teléfono los trabajadores de la Administración autonómica, independientemente de la lengua de su interlocutor. Eso es al menos lo que se desprende del pacto refrendado ayer en la Comisión parlamentaria Institucional a iniciativa del grupo del BNG, que, no obstante, tuvo que rebajar el alcance de sus exigencias para sumar el apoyo del PSdeG y el PP.

El acuerdo final emplaza al Gobierno autónomo a tomar las medidas necesarias para que el gallego sea la «lingua xeral de referencia» tanto a nivel escrito como oral, aunque garantizando en todo caso la cooficialidad lingüística establecida en la Constitución y en el Estatuto. Por esta razón, el gallego será el idioma de «contacto inicial» entre el funcionario y el administrado, tanto en las relaciones presenciales como en las telefónicas, pero sin perjuicio del derecho ciudadano a ser atendido en la lengua oficial de su preferencia.

Cambio de puestos

El grupo nacionalista pretendía ir un poco más en su iniciativa al proponer que la Xunta tuviese en cuentas los criterios lingüísticos en la asignación de empleados a los servicios de atención al público, de tal forma que tras la ventanilla o al otro lado del hilo telefónico se coloquen personas que conozcan las dos lenguas.

Tanto el PSdeG como el PP presentaron enmiendas al texto del BNG suprimiendo ese punto, que el diputado popular Agustín Baamonde calificó de «inaceptable» por el convencimiento de que su aplicación podría dar lugar a «discriminacións». También el socialista José Manuel Lage se pronunció en el mismo sentido, arguyendo que apostaba por la «oferta positiva, polo uso do galego de forma preferente na relación da Administración autonómica, pero preservando tamén o dereito constitucional dos cidadáns a ser atendidos na outra lingua oficial».

El autor de la iniciativa, el nacionalista Bieito Lobeira, accedió a rebajar su propuesta y aunque en el debate primó el espíritu de consenso entre los grupos, no ahorró críticas al Gobierno de Feijoo y al PP, grupo al que acusó de «confundir o amor co sexo», que lleva a los conservadores a mantener una relación «claramente sexual, diría máis, sádica» con el idioma propio de Galicia, hasta el punto de arriesgarse a matarlo.

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