La Policía Nacional esperaba un asalto en Vigo


Un conjunto de miguitas de pan depositadas a lo largo de entidades bancarias de Vigo. Todas esas miguitas, características del mismo modus operandi, fueron las que llevaron a la Policía Nacional a investigar la relación de la banda de Martins Mendoza en la implicación de un nuevo asalto. Las investigaciones iniciales se centraban en la ciudad de Vigo, donde se sospechaba que el golpe se produciría de nuevo en una sucursal bancaria de la ciudad. Para ello se movilizó a personal especializado desde A Coruña. Esta circunstancia ha provocado malestar en la Unión de Guardias Civiles, que ayer exigió responsabilidades ante el hecho de que los dos compañeros de Covelo desconocieran que se enfrentaban a un grupo peligroso y armado, mientras la Policía Nacional llevaba tiempo en alerta.

La agrupación asegura que conoció el mismo día del atraco que los dos detenidos eran seguidos por compañeros del 091. Tras sus indagaciones, confirmó el miércoles que la hipótesis que se manejaba es que se sospechaba de un atraco planificado en algún punto de la zona sur de Pontevedra.

Ante estos hechos, la Unión contactó con miembros de la Policía Nacional, que les comunicaron «que los altos representantes de la Guardia Civil de Galicia tenían conocimiento de la investigación». Su enfado radica en que ninguno de los agentes que realizan labores de patrulla en la provincia tenía constancia de los planes de atraco de una peligrosa banda armada, lo que llevó a que los agentes de Covelo se tuvieran que enfrentar a los asaltantes sin tener información al respecto. Esta medida sería la causa por la que descartaron colocarse los chalecos antibalas que habitualmente se portan en los coches patrulla.

En estas circunstancias, la Unión de Guardias Civiles ha anunciado que emprenderá acciones legales «contra los que disponían de esta información y permitieron con su silencio que un guardia civil muriera y otro resultara herido». A este respecto, aseguraron que pedirán a la Justicia que tome declaración a los responsables de la Policía Nacional para conocer al detalle los hechos.

Sin embargo, otras fuentes negaron ayer que la Guardia Civil tuviese conocimiento previo de la alerta, y que cuando lo tuvo ya era demasiado tarde. La alarma de la sucursal bancaria llegó también a la Policía Nacional, que en ese momento, según las mismas fuentes, comunicó a la Guardia Civil la alerta sobre la peligrosa banda, pero en todo caso minutos después de que los dos agentes llegasen a la oficina bancaria de A Cañiza en la que los atracadores realizaban el butrón.

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