Europa cuestiona la política ambiental gallega de las dos últimas décadas

Sus denuncias ponen en solfa el interés real de Galicia en sanear y proteger sus rías


bruselas/la voz.

Se puede ver en Google Maps, tecleando «Bens, A Coruña». Y la imagen es impresionante. En la orilla, a unos 800 metros de la planta de tratamiento y a apenas cuatro kilómetros de la playa de Riazor, un emisario submarino roto vierte una inmunda y espumosa mancha marrón que la marea expande lentamente. Según los pescadores y mariscadores de A Coruña, son más de diez millones de metros cúbicos al día de aguas contaminadas con bacterias coliformes fecales. La foto del satélite es su mejor prueba.

A Coruña, como otros once concellos, entre ellos Vigo, Santiago, Baiona, Noia, Tui y Viveiro, debía contar desde hace diez años con una planta depuradora de aguas residuales con capacidad suficiente para impedir vertidos semejantes. Hace diez días, Bruselas llevó esos casos al Tribunal de Justicia de la UE, y es probable que en breve denuncie la situación en otra remesa de municipios, entre los que podrían estar Lugo, Ourense y Ferrol. El jueves, el comisario de Medio Ambiente, Janez Potocnik, reconoció que su departamento investiga la contaminación en la ría de Corcubión. Y el mes pasado advirtió de que expedientaría a España por no presentar en plazo los planes de gestión de los ríos gallegos, que, entre otras cosas, deben prever medidas para su protección.

«Da la impresión de que el saneamiento no es una prioridad política en Galicia», dice un responsable comunitario con conocimiento directo sobre los asuntos gallegos, recordando que los primeros avisos de la Comisión se produjeron en la década de los noventa.

Pesca y marisqueo

«É un escándalo, que afecta non só á saúde dos cidadáns e á conservación do medio. Tamén á industria marisqueira e pesqueira, que ten unha etiqueta de calidade que podería verse manchada», afirma Ana Miranda, portavoz del BNG en Bruselas y quien ocupará a partir del 2012 un euroescaño que el Bloque comparte ahora con ERC.

Miranda habla poco después de una reunión con responsables de las cofradías de A Coruña, Ferrol y Barallobre, que denuncian que el vertido de Bens afecta a los bancos de percebes y a la producción de algas y erizos, y también a la pesca de bajura. «Non é un problema só de A Coruña, senón de toda Galicia: o 85% da nosa flota é artesanal», explica Miranda.

Bruselas lleva años alertando de que la falta de saneamiento es la principal causa de contaminación de las aguas europeas, y que constituye un serio peligro para la salud humana y los ecosistemas marinos y fluviales. En Galicia, además, es una amenaza para sus rías, corazón de su industria pesquera y donde se concentra buena parte de su tejido productivo. Hay decenas de zonas de faena donde la UE prohíbe vender marisco en fresco por el riesgo de intoxicación.

El problema es sobre todo sanitario, medioambiental y económico. Pero también pone en cuestión el modelo urbanístico del litoral gallego y la forma en que se han gestionado en los últimos años las ayudas que Europa concede a Galicia como región desfavorecida. Porque desde el año 2000 ha recibido miles de millones para sufragar actuaciones medioambientales como las obras de saneamiento.

Proyectos en marcha

Para el período 2007-2013 se han presupuestado 694,7 millones del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), pero, según los últimos datos del Ministerio de Economía y Hacienda, los proyectos de saneamiento aprobados hasta ahora no superan los 90 millones. Hay otros 217 millones del Fondo de Cohesión para el saneamiento de Vigo, pero las obras en la depuradora ni siquiera han comenzado por problemas políticos entre las Administraciones central, autonómica y local.

En las últimas dos décadas, el PSOE y el PP se han alternado en el Gobierno, y ambos, junto al BNG, han tocado poder en ese tiempo en la Xunta y en centenares de municipios gallegos que siguen padeciendo graves problemas de saneamiento. Y es verdad que inaugurar depuradoras no da votos, pero quizá ha llegado la hora de que pongan fin a esa inaudita pasividad que ha derivado en impúdico desprestigio para todos los gallegos. ¿Acaso no lo es que sus aguas fecales se puedan ver desde el espacio?

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