La jueza que liberó al guardia que mató a su ex novia deja Cambados

El 8 de febrero, en medio de la polémica por la liberación de Jaime Maiz, la titular del Juzgado 3 pidió el traslado a Ponteareas. Y ayer se lo concedieron


Era un rumor a voces que Eva Armesto no tenía una buena relación ni con sus compañeros, ni con los abogados, ni demás personal que trabaja en los juzgados de Cambados. Pero la gota que colmó el vaso fue el polémico auto de la Audiencia de Pontevedra que permitió que quedase en libertad el ex guardia civil Jaime Maiz. Sobre él pesaba una acusación por el asesinato de su ex novia Mari Luz Posse, a la que supuestamente mató dos años antes en el cuartel de la Guardia Civil de Cambados cuando ella iba a denunciarlo por malos tratos.

La decisión de la Audiencia Provincial se basaba en que la jueza instructora había firmado la orden que prorrogaba su prisión provisional un día después de que expirara el plazo. Aunque oficialmente nunca se calificó como un error, distintas fuentes relacionadas con el caso acusaron a Eva Armesto de esperar al último día para estampar la firma, y todo ello sin tener en cuenta los días que el acusado estuvo preso en los calabozos, por lo que, hecho el cómputo, la orden llegaba tarde.

Fue a principios de febrero cuando Jaime Maiz quedó libre, y el día 5 se presentó en los juzgados de Cambados para comparecer ante Eva Armesto. Los familiares de la fallecida esperaban que la jueza ordenase entonces su reingreso en prisión. Pero no fue así. El presunto asesino se fue por su propio pie, simplemente con una orden de alejamiento que le impedía acercarse a Cambados y con la obligación de presentarse todos los días en los juzgados de Ferrol, donde reside ahora.

Tres días después, Armesto aprovechó que había un concurso de traslado de jueces y lo solicitó. Ayer mismo, el Consejo General del Poder Judicial se lo concedió, por lo que dentro de un mes, o dos como mucho, la jueza dejará Cambados. Se irá a Ponteareas, destino que pidió, según algunas fuentes, porque le queda más cerca de Vigo, ciudad en la que reside.

Presión social

Eva Armesto se librará entonces de la presión social que supuso la trascendencia del caso. No fue solo la familia de la fallecida la que denunció su instrucción; tanto la acusación particular como otras fuentes relacionadas con el caso criticaron no solo el error que permitió que el presunto asesino haya quedado libre hasta que se celebre el juicio, que podría retrasarse más de seis meses, sino también que en dos años la jueza no haya tramitado un sumario que parecía bastante claro, ya que el acusado incluso había reconocido el crimen.

Fue también esa presión social la que facilitó que agilizara en dos semanas el trabajo que no había hecho en dos años. Hace solo unos días, Eva Armesto concluyó las diligencias e informó de ello a las partes para que presentaran los escritos de acusación. Tanto la Fiscalía como los abogados de la familia de Mari Luz lo calificaron de asesinato, por lo que Jaime Maiz se enfrentará a una petición de pena que podría alcanzar los veinte años de prisión.

Fue, es y será un caso cargado de decisiones incomprensibles. Porque al supuesto error de la jueza le siguió la ratificación de la libertad condicional del acusado, y después, la Audiencia rechazó un recurso de la Fiscalía que pedía el reingreso en prisión de Jaime Maiz. Quedaba por resolverse otro recurso de la acusación particular, que llamaba la atención sobre el riesgo de fuga del acusado y la alarma social del caso. La Audiencia de Pontevedra también lo rechazó.

Ahora, la pelota queda definitivamente en el tejado de la sala provincial. La jueza se va.

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