Radicales hacen estallar una bomba casera en la casa de Blanco Valdés

Es el tercer ataque que sufre el catedrático y articulista de La Voz de Galicia en los últimos tres meses


La policía está atando cabos que puedan llevar a la detención de los autores del atentado terrorista del que fue víctima en la madrugada de ayer Roberto Blanco Valdés, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidade de Santiago y columnista de La Voz de Galicia.

Según relató el propio Blanco Valdés, sobre las tres y cuarto de la madrugada el potente estallido de «una especie de traca» despertó a su familia y a sus vecinos. «Con la fuerza del estallido, una de las persianas de la casa de mi vecino se metió hacia adentro», narró. Desde la ventana del dormitorio pudieron ver cómo se declaraba un incendio bajo un árbol del jardín que está junto al cierre de la vivienda, situada en el entorno de Santiago.

Policías desplazados al lugar recogieron restos del artefacto, que, al parecer, estaba compuesto por varias cabezas explosivas, de las que se utilizan en pirotecnia, unidas a una bombona de cámping gas. El artificio había sido colocado junto a la puerta del garaje y, aunque causó pocos daños, causó un gran estruendo. La bombona saltó por encima de la valla que cierra el jardín y el gas se incendió bajo el árbol. Si el recipiente hubiese explotado, los daños podrían haber sido muy importantes, tanto en la casa de Blanco como en las viviendas de sus vecinos.

Junto a los restos de la bomba casera se encontraron numerosas octavillas, escritas en gallego reintegracionista, con diversas acusaciones hacia el catedrático. «Por el tono del texto -señala Blanco Valdés- y por la reivindicación se ve perfectamente que quien está detrás del atentado es un grupo o gente independentista radical». Hacia esa autoría se centran precisamente los investigadores policiales para tratar de identificar a los asaltantes.

El tercer ataque en dos meses

El de la pasada madrugada es el tercer atentado en el domicilio del profesor. El pasado 1 de noviembre, personas aún no identificadas lanzaron un cóctel molotov contra la entrada de la casa, una acción que tampoco causó daños graves. Diez días después, el 11 de noviembre, se produjo otro ataque: colocaron un neumático junto al cierre, lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego.

«El objetivo es que me calle, asustarme para que deje de dar mi opinión, pero la única arma que utilizo es la pluma», señaló el articulista de La Voz, que se considera «respetuoso y moderado con las opiniones de los demás».

Durante todo el día de ayer, la familia de Blanco recibió numerosas llamadas de solidaridad. Investigadores del Cuerpo Nacional de Policía recogieron testimonios e indicios en el entorno de la casa.

«La técnica típica del fascismo consiste en que no hable quien no piensa lo mismo que uno», señaló Roberto Blanco Valdés.

El pleno del Concello de Santiago, celebrado ayer por la tarde, acordó por unanimidad condenar la acción terrorista y exigir a la Delegación del Gobierno que tome las medidas oportunas.

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