El presidente de la RAG abre un frente con la Xunta al acusarla de crispar


El presidente de la Real Academia Galega (RAG), Xosé Ramón Barreiro, utilizó ayer la entrega a la institución del Premio Celanova, Casa dos Poetas para cargar contra el Gobierno de Feijoo. En su intervención tras recibir el galardón de manos del presidente de la Xunta, Barreiro buscó el enfrentamiento con la institución al culpar a la Xunta de «crispar» a la sociedad en materia lingüística: «Estamos nunha sociedade moi crispada no tema da lingua, e a Real Academia non foi quen removeu as augas».

Sin citar al Gobierno autónomo, Xosé Ramón Barreiro se refirió a la política de la Xunta en el uso del gallego en las escuelas: «Cando se fan decretos -en alusión al que redactará la Consellería de Educación para sustituir al del bipartito- sen contar, e case diría que a espaldas, da Real Academia Galega provócase desasosego nos seus membros».

El presidente de la RAG aseguró que ayer acudía al claustro barroco de Celanova con la intención de solicitar a Curros Enríquez, al que calificó como «santo laico», que el gallego «non sexa rebaixado e non sexa causa de problemas». Entre el auditorio que escuchaba las palabras de Barreiro estaba el presidente de la Xunta y una amplia representación del PP en Ourense, incluido el conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, y José Luis Baltar, además de numerosos académicos.

Ataque sin respuesta

El guión de la entrega de la vigesimoquinta edición de los Premios Celanova, Casa dos Poetas hizo que, tras el ataque de Barreiro, el siguiente en tomar la palabra para cerrar el acto fuera el presidente de la Xunta. Feijoo optó por no dar respuesta a la provocación y realizó un discurso conciliador en el que destacó la labor de la RAG desde su creación y la figura de los académicos.

«Os galegos somos o que queremos ser e somos gobernados como decidimos selo. Somos, polo tanto, plenamente libres, pero sería un erro pensar que a democracia galega non precisa doutros puntos de referencia, fóra de gobernos e parlamentos, como a Real Academia Galega tan xustamente premiada en Celanova», aseguró el presidente, quien evitó cualquier confrontación a pesar de que se le notaba visiblemente molesto por el ataque de Barreiro, al considerar que no era ni el momento ni el lugar.

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