El peor escenario: más de 30°, vientos por encima de 30 km/h y humedad por debajo del 30%

La Voz

GALICIA

01 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Cuál es el escenario idóneo para que los fuegos se propaguen en el verano gallego? Existen una serie de factores cuya confluencia puede propiciar la aparición de incendios y facilitar su propagación. Cuando coinciden un tiempo seco, temperaturas altas y el viento sopla, el riesgo se dispara. A esta situación se le conoce como la regla de los «tres treintas»: a partir de 30° de temperatura, vientos de más de 30 kilómetros por hora y si la humedad ambiental desciende por debajo del 30%, la facilidad con la que puede producirse y reproducirse el fuego adquiere niveles críticos.

En las zonas tradicionalmente más afectadas por los incendios en Galicia -la provincia de Ourense, el sur de la de A Coruña y la franja este de la de Pontevedra- el peor pronóstico para los servicios de vigilancia y extinción viene dado por la situación de un anticiclón al norte y que sople viento nordés. Las horas centrales del día son las más propicias para que se declare el fuego. En cuanto a meses, el más conflictivo en Galicia es el de agosto, sobre todo si julio ha sido seco. Con todo, dada la variabilidad que caracteriza el clima en la comunidad, es posible que el tiempo seco se concentre en una semana y el resto del verano llueva, o bien todo lo contrario, que haya un tiempo estable durante la estación y que aparezca un breve período de precipitaciones.

Estabilidad

Por ello, es complicado aventurar un pronóstico general para el verano, ya que en Galicia, dentro de una estabilidad general, unas semanas pueden ser soleadas, mientras que otras es muy posible que se den precipitaciones. Para reducir el riesgo de incendios, lo ideal sería una relativa frecuencia de lluvias que mantuviese el nivel de humedad, mientras que el peligro sube con la consecución de jornadas secas.

Hasta ahora, las predicciones estacionales, que deben tomarse como una orientación y no con la precisión de los pronósticos a corto plazo, apuntan a un verano dentro de la normalidad, sin sorpresas. En general, esta percepción se extiende a todo el planeta e incluso la temporada de huracanes augura tranquilidad, algo por lo que muchos firmarían en Galicia en cuestión de incendios.