Adiós a la pareja catódica más famosa

Os Tonechos se toman un descanso tras seis años de éxitos, para afrontar proyectos en solitario y «osixenarse» de los personajes más conocidos del canal autonómico


Un casco y un pijama. Fueron las armas estéticas de los Tonechos durante los seis años de éxito ininterrumpido en la TVG. Ahora, tanto la protección de motorista como el uniforme para dormir acabarán en los armarios catódicos de la televisión durante un tiempo. Según la pareja de cómicos es un «hasta luego» y no un «adiós». «Foron uns anos moi esixentes e moi intensos. Tanto os dous anos que estivemos en Luar como os catro que saímos a antena con O show dos Tonechos», explica Víctor Fábregas. «Chega un punto en que necesitas osixenarte, e este parón vainos vir moi ben os dous», añade. El intérprete del archiconocido Tucho niega que la separación esté motivada por algún tipo de diferencias personales o profesionales, y argumenta que este parón les dará la oportunidad de afrontar nuevos proyectos, eso sí, esta vez sin el casco y el pijama. «O que non podemos é saír na pantalla e transmitir fastío», dice un Fábregas que tiene en su horizonte artístico el lanzamiento de un nuevo programa de humor en la televisión ?«será un formato innovador, no que se intercalarán partes ficcionadas e partes reais», adelanta? y una película del director Jorge Coira. Roberto Vilar, Tonecho, también afrontará proyectos en solitario que todavía no están cerrados.

Antes del megaéxito, Roberto Vilar comenzó como cámara y ayudante de realización en la TVG, pero su querencia al escenario provocó que se acabase pasando al otro lado de las bambalinas para actuar. Por su parte, Víctor Fábregas trabajó como vigilante de seguridad en una fábrica de conservas en Carnota hasta que obtuvo el éxito en su verdadera profesión, la de actor. La pareja empezó a colaborar en el año 2000 en el programa Con perdón. Fábregas recordaba sus inicios en una entrevista realizada en la cumbre de su éxito. «Eu traballaba na conserveira de Carnota, e cando me chamaron para traballar no Con perdón dixen: ?Papá, eu non sei se deixalo?. E o meu pai, como bo galego, díxome ?aguanta aí?. E aguantei. Xa cos Tonechos en Luar estiven aínda tres meses na fábrica, o cal era unha comedia, porque eu estaba de vixiante nunha garita... Así que imaxínate cando a xente entraba e saía: ?Temos a Tucho dos Tonechos de vixiante da fábrica?».

Respecto a la idea del casco y el pijama, Fábregas explica que fue fruto del éxito del primer día: «Tivemos moita sorte, porque a pinta de saír el co pixama e eu co casco era en principio só para o primeiro día, pero vimos que funcionaba e que había unha resposta por parte da xente, polo que foi moi fácil. Iso si, non temos a receita do éxito, o mesmo que funcionou puido non funcionar».

A partir de ahí, la popularidad fue tal que Os Tonechos pasó de ser un espectáculo televisivo a convertirse en un fenómeno social. «Foi pasmoso. Fanme preguntas como se Roberto é meu pai, se Dorotea Bárcena é a miña avoa, se de verdade non somos familia... Hai xente que se cre o da televisión totalmente. Hai unha frase que me dixo unha señora unha vez que me chegou á alma: ?Pero ti non es tan parvo como pareces?. E despois tamén me dixo: ?E tampouco es tan feo como na tele?». Y es que la televisión es, para algunas personas, como la vida misma.

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