La UPG reaviva las tensiones internas del Bloque con su blindaje en las listas


La Unión do Povo Galego (UPG) ha movido todas sus piezas para blindar a sus militantes en las listas del Bloque y asegurarse así el control absoluto del grupo parlamentario que saldrá de las urnas el próximo 1 de marzo. Por primera vez en la historia del BNG, el partido que dirige Francisco Rodríguez reservó para sus soldados más de la mitad de los escaños nacionalistas en O Hórreo, una maniobra con la que se ata en corto la corriente gubernamental creada en torno al vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, y que reaviva las tensiones internas en la organización.

El sector de la U , como fuerza hegemónica del Bloque, tuvo siempre un peso notable en las candidaturas nacionalistas, próximo al 40%. En la legislatura inaugurada en julio del 2005 tocó su techo al extender su control a seis de los trece diputados frentistas (46% del total), margen que amplió al 54% cuando la quintanista María Xosé Vega Buxán renunció a su acta para irse a la Diputación de Lugo, siendo reemplazada en O Hórreo por Cristina Ferreiro, de UPG.

Ocho de trece

Y ese margen que le vino de rebote del 54% (8 escaños de 13) es el que ahora intenta consolidar la UPG con las listas propuestas por la ejecutiva nacional del Bloque, que serán ratificadas el próximo 10 de enero en un consello nacional que se presenta convulso, pues será el último foro que le quede a los sectores críticos para expresar su pataleo por ser excluidos por completo de los puestos seguros de las candidaturas.

La caída de Bugallo

El portavoz nacional, Anxo Quintana, liderará la lista por A Coruña, de la que se cae la que fuera número dos en el 2005: la conselleira de Cultura, Ánxela Bugallo. Por esta provincia, el Bloque obtuvo cinco actas en las últimas autonómicas, un resultado que si se mantiene llevará a la Cámara a Ana Pontón, Carlos Aymerich, Ana Luísa Bouza y Fernando Blanco Parga.

Con este esquema, los nacionalistas cumplirían la máxima de que pese a tener más porcentaje de apoyo en las zonas rurales y en las villas intermedias, siempre reservan los puestos de salida para los candidatos urbanos. En caso de que Bouza o Aymerich entren en el futuro Gobierno y hagan mover el banquillo, Pura Ferreño (Betanzos) y Manuel Antelo (Vimianzo) podrían ser diputados.

La reedición del resultado en Pontevedra llevaría a O Hórreo a Teresa Táboas, Henrique Viéitez, Carme Adán y Bieito Lobeira, todos ellos de las áreas urbanas de Vigo y Pontevedra, si bien el crecimiento en escaños o la renuncia a las actas abrirían posibilidades de repesca para los actuales diputados Carme da Silva y Xosé Ramón Paz Antón. El quintanista Roberto Mera, responsable de Política Municipal del BNG, tiene menos opciones de convertirse en parlamentario, pues Quintana solo pudo asegurarle el número 8.

En Lugo encabezará la lista el actual conselleiro de Industria, Fernando Blanco (UPG), seguido de la monfortina Isabel Sánchez, del ala de Quintana. Si hay renuncias o si el Bloque mejora resultados, también Manuel Parga (A Mariña) y Esther López (UPG) podrían alzarse con un escaño.

En Ourense, el sector de la U hace doblete al frente de la candidatura colocando a dos piezas clave: el actual conselleiro de Medio Rural, Alfredo Suárez Canal, y la vicepresidenta del Parlamento, Tereixa Paz. En caso de que el primero renuncie al acta si vuelve a acceder al Gobierno o en caso de que los nacionalistas mejoren sus resultados, Iago Tabarés (PNG-PG) tendría grandes posibilidades de conservar su escaño en O Hórreo e incluso se le abrirían opciones a Isabel Gacio Pacios, de la comarca de Valdeorras.

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