Decenas de profesores se implican directamente en un reto profesional apasionante pero no siempre exitoso
28 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.En los últimos cinco años, dos alumnos del instituto Monte Castelo, de Burela, nacidos en Cabo Verde alcanzaron la Universidad. No es la tarjeta de presentación del centro escolar, que aspira a bastante más. Por eso una de sus profesoras acaba de regresar de Cabo Verde, adonde viajó con la intención de conocer el lugar de origen de una parte significativa de su alumnado y ser así más eficaces en su integración. «Os resultados hai que velos a medio prazo», advierte esta profesora, que apunta una clave sobre este trabajo: «Conflictividade non hai, pero eso non quere dicir que non haxa problemática».
De su experiencia y de la de la mayor parte de los profesores que trabajan más directamente en la integración del alumnado inmigrante se desprende una implicación especial llena de retos, que no siempre sale como se desea pero que de vez en cuando ofrece finales enormemente felices. Una profesora de Culleredo, con tres años ya de experiencia en los módulos de adaptación, cuenta abatida las dificultades del trabajo, pero acaba presumiendo de los pequeños éxitos académicos de algunos ex alumnos: «Es duro, pero muy gratificante». La frase se escucha con significativa frecuencia entre estos profesionales, de cuyo compromiso la propia Administración admite que es esencial para la adaptación de los escolares.