Touriño busca la solución a su propio jeroglífico electoral

GALICIA

Los sondeos del PSOE otorgan al bipartito un ligero crecimiento, pero amenazado por la crisis y la influencia del debate vasco

19 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Galicia votará 8 o 9 meses antes de agotar la legislatura si Emilio Pérez Touriño da con un argumento que haga creíble que el adelanto se produce por el bien del país y no para que su partido pueda empezar a correr antes de dar la salida a la carrera electoral. Pero, ¿por qué adelantar las elecciones? ¿Qué ocurriría si no se hace? ¿Qué pasa con los proyectos no realizados? Touriño va despejando para sí cada una de esas dudas en su laberinto electoral, mientras su partido, el BNG, oposición y empresarios le piden que exprese ya su voluntad.

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¿Por qué adelantar las elecciones?

Desde hace meses las encuestas del PSOE le certifican que podrá reeditar la fórmula del bipartito. Sin embargo, la euforia que llevaba a los socialistas a asegurar que se convertirían en la primera fuerza se ha enfriado. El último sondeo apunta a que hoy crecería entre dos y tres escaños (tiene 25), que el BNG subiría uno o dos (posee 13) y que el PP caería entre dos y cuatro respecto a los 37 que obtuvo Fraga. Pero la crisis económica se atisba más instalada para marzo, con lo que Touriño podría tener que descontar de su renta el contagioso voto de los descontentos. Y por si el prisma económico fuera poco, la coyuntura vasca pesa ya tanto en su visión como desde hace semanas lo hace en Ferraz, donde prefieren que Galicia vote primero.

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¿Por qué influyen tanto las elecciones vascas?

El PSOE estatal no tiene duda de que los focos que desde todo el Estado alumbran siempre las elecciones vascas serán aprovechados por el PP para desgastar a Zapatero, ya no tanto con el debate sobre ETA, sino con la crisis. La cúpula socialista está convencida de que si Touriño convoca primero, Ibarretxe ya no lo haría en otoño, aunque el PNV ya da muestras de querer explotar al máximo, en clave victimista de España contra el País Vasco, la prohibición de realizar la consulta soberanista que el lendakari anunció para octubre. El presidente de la Xunta, que ya no quería que las elecciones gallegas se viesen contaminadas por las europeas en junio, menos quiere que sean las vascas las que ahoguen en marzo su espacio con un fuerte discurso anti PSOE del PP por un lado, y por el reforzamiento del nacionalismo que surge por reacción cuando se intensifica el debate político autonómico desde Madrid. Las vascas deberían celebrarse en abril, pero el PNV trabaja para adelantarlas a marzo y eso empuja a Touriño a citar a las urnas para este otoño.

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¿Cómo explicar este adelanto?

Reivindicar para Galicia un espacio de debate electoral propio apelando a su condición de nacionalidad histórica es el principal argumento. El segundo: Galicia debe afrontar con fuerza la crisis económica, aunque aún se puede vender que los indicadores son algo mejores que la media nacional. Touriño ha expresado a su círculo de confianza que quiere para el 2009 un Ejecutivo fuerte, consciente de que se ha instalado la idea de que «falta empuje» en algunos de sus conselleiros.

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¿Y el Bloque?

Los nacionalistas aseguran tener en este momento sus mejores expectativas electorales, pero prefieren acercar las elecciones lo más posible al final del mandato. Van a recalcar que el adelanto, si se produce, es por decisión del PSOE y que se adopta en lugar de tomar medidas para luchar contra la crisis. Tienen proyectos estrella todavía por plasmar que serían parte de su cartel electoral, como las leyes de servicios sociales, montes, turismo, vivienda, comercio o el desarrollo real de las ayudas para la dependencia. Pero, sobre todo, otorgar los más de 5.000 millones de euros de negocio que generará el concurso eólico, que en el PSOE reconocen que les gustaría decidir en un bipartito renovado y con la Consellería de Industria o una de Medio Ambiente e Enerxías Renovables en sus manos.

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¿Y los proyectos y la palabra de Touriño?

Su consecución es lo que más le frena para adelantarlas, así como el haber afirmado cuatro veces que las elecciones serían en marzo. En todo caso, en el PSOE se admite que quedan proyectos por desarrollar, pero algunos de imposible cumplimiento o de retraso premeditado como las áreas metropolitanas, la ley de publicidad institucional, el Pacto Local, la ordenación del litoral, las directrices del territorio, por no hablar de infraestructuras como las vías de alta capacidad, los metros de Vigo y A Coruña o la Ciudad del Mar.

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¿Cuáles son las provincias objetivo?

El PSOE cree que Ourense y Lugo son sus campos para crecer, como también pueden hacerlo en A Coruña si Touriño lidera su lista. El adelanto electoral permitiría aplazar además los congresos locales del PSdeG, de los que siempre surgen conflictos. El BNG es el que vive un proceso interno más tranquilo y prácticamente coincide con el PSOE en sus objetivos territoriales, mientras el PP fija su estrategia en mantenerse en Ourense -donde Baltar quiere despedirse con una victoria de las suyas de antes- e intentar crecer en Pontevedra y A Coruña. Feijoo asegura a los suyos que están a punto de lograr la mayoría absoluta, algo hoy más táctico que real, pero cree que cuanto más se retrasen las elecciones más desgastado llegará el bipartito.

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Conclusión.

El presidente gallego se inclina levemente a favor del adelanto, pero quienes lo tratan advierten de que como se siga dando por hecho ese adelanto y, sobre todo, como se dé a entender que la decisión la toman otros por él, «entonces dirá que ahora no toca, eso seguro».