Un fuego intencionado estuvo a punto de arrasar una vivienda unifamiliar en el municipio de Oia

GALICIA

16 jul 2008 . Actualizado a las 11:41 h.

Vuelve a Oia el temor por el fuego. Los vecinos de la parroquia de Santa María se despertaron ayer con olor a quemado, cuando en su memoria todavía perduran los incendios que hace dos años arrasaron la mayor parte de la superficie forestal de este municipio y pusieron varias viviendas en peligro.

Las llamas se localizaron esta vez cerca del límite con el municipio vecino de O Rosal y llegaron a pocos metros de la carretera de la costa en dirección hacia A Guarda.

Ardieron más de diez hectáreas de superficie arbolada en fincas particulares y en terrenos de la comunidad de montes y lo más grave es que una vivienda estuvo a punto de resultar afectada.

La alarma se desató a las cinco y veinte de la mañana. En ese momento el matrimonio se encontraba durmiendo sin enterarse de nada. Fue la Guardia Civil quien los despertó y les obligó a desalojar la casa, ubicada al pie de la carretera. La pareja tuvo que evacuar a una anciana de 92 años y también puso a salvo animales domésticos y objetos de valor.

El propio alcalde, Alejandro Rodríguez, se puso al frente del retén que permaneció durante varias horas para frenar el avance del fuego. Las llamas llegaron a alcanzar una palmera del jardín y los dueños tuvieron que emplear mangueras para evitar que se propagaran.

Cambio del viento

Afortunadamente el viento cambió de dirección cuando el incendio ya se había acercado a menos de un metro del muro que separa la casa de la zona forestal.

Esta circunstancia facilitó el control de la situación. Los afectados estuvieron en 1989 a punto de perder su casa, cuando se vieron rodeados por las llamas de un incendio que llegó incluso a atravesar la carretera.

La Consellería de Medio Rural informó de que en las labores de extinción del fuego de ayer participaron tres agentes forestales, siete brigadas, cuatro motobombas y un helicóptero, cuando empezó a abrir el día.