«Queremos mejorar los núcleos de población de Galicia, no crear más»

GALICIA

La responsable de las directrices del territorio defiende que la configuración de las dos áreas metropolitanas es «orientativa» pero responde a su realidad socioeconómica

29 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

María José Caride subraya la vocación de las directrices de relegar la creación de nuevos asentamientos para potenciar los ya existentes, dentro de un sistema territorial que pivotará en torno a las ciudades y áreas intermedias para planificar con racionalidad las infraestructuras y equipamientos.

-El fin central de las directrices es frenar la dispersión que dificulta los servicios. ¿Restringirán la proliferación de urbanizaciones aisladas?

-Las directrices apuestan por romper un sistema que supone un deterioro de los servicios públicos, porque proporcionarlos es tremendamente costoso, para pasar a un modelo en que concentremos los esfuerzos, y que ese proceso de dispersión no se siga manteniendo. Muchas de las determinaciones van encaminadas a evitarlo. Los nuevos desarrollos deben establecer que es necesario consumir ese suelo y su idoneidad. Los planeamientos que se vayan a ejecutar tienen que justificar una estrategia de crecimiento de suelo residencial a 12 años. En los núcleos rurales no se podrá justificar un crecimiento basado solo en el paso de una carretera. Estamos haciendo pueblos alargados en torno a la carretera, sin una estructura urbana y que nos impiden generar actividad y garantizar servicios. Claro que se pueden producir nuevos desarrollos, pero pedimos que tengan un vínculo con los núcleos existentes. Galicia tiene demasiados. No queremos más. Queremos dotar de más rango a los que tenemos, intentando compactar nuestras ciudades.

-En el ámbito urbano, lo más llamativo es la configuración de dos grandes áreas metropolitanas: Vigo-Pontevedra y A Coruña-Ferrol. ¿Lo han consensuado con los alcaldes o es una propuesta abierta?

-No es algo que nos saquemos de la manga, sino que se corresponde con su realidad territorial. Por ejemplo, en torno a Vigo-Pontevedra tenemos 650.000 habitantes con fuertes vínculos laborales y sociales. Existe un proceso incipiente de metropolización, como sucede entre A Coruña y Ferrol. Esos procesos ya están reflejados en el atlas digital del Ministerio de Medio Ambiente. Lo que dicen las directrices es que esos espacios tienen que verse conjuntamente para planificar infraestructuras y desarrollar los instrumentos de ordenación. Si nos planteamos cómo solucionar los problemas de comunicación que hay en torno a A Coruña, no podemos ver solo el concello. Tenemos que elevar la vista sobre los municipios de alrededor. Y esas relaciones se verán aumentadas con el cambio de ubicación del puerto. En principio, proponemos una configuración con los municipios que entendemos que tienen vínculos económicos y sociales con las ciudades de referencia. La configuración es orientativa, pero con un objetivo claro: que planifiquemos infraestructuras y equipamientos para todo un entorno.

-¿Y qué papel reservan a los concellos para que las directrices puedan aplicarse?

-Es importante que opinen y vean en qué medida va a repercutir sobre su planeamiento. Aunque lo que estamos haciendo es explicitar los criterios para que puedan elaborar sus planes con mayores garantías.

-La Xunta reitera su interés por participar en la gestión de los aeropuertos y coordinar su oferta. ¿Es una declaración de intenciones o hay margen para llevarla a la práctica?

-Los aeropuertos no pueden vivir al margen de las necesidades de Galicia. No es razonable que los tres aeropuertos compitan por los mismos tráficos. Pretendemos que la oferta sea lo más variada posible, para que podamos decidir si volamos desde uno u otro en función de adónde queramos hacerlo. La coordinación va en ese camino.

-Las directrices aprovechan el avance que presentó el Gobierno anterior. ¿Facilitará esto un consenso político?

-El documento nace con vocación de futuro. El presidente de la Xunta lleva repitiendo toda la legislatura la necesidad de un pacto por el territorio, que la oposición siempre ha rechazado. Ojalá el PP entienda que es una oportunidad y se una al carro de ese pacto para que entre todos saquemos el proyecto adelante. Al PP no le interesó lograr el consenso ni aprobar las directrices. Porque la ley que las ampara es de 1995. Desde entonces se avanzó en muchas cosas, pero no se quiso avanzar en fijar cuáles son las prioridades y, por tanto, evitar la discrecionalidad.