El PSdeG enfría el proyecto más costoso del Bloque para Vigo

Domingos Sampedro

GALICIA

El gasto de 500 millones previsto para los juegos universitarios preocupa a la Xunta

27 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La primera y única vez que España organizó una Universiada, una especie de olimpiadas universitarias, fue en 1999 en Palma. La capital balear posee desde entonces instalaciones deportivas de primer orden, como las pistas de Son Moix o las piscinas de Son Hugo, todas ellas muy similares a las proyectadas ahora en la candidatura de Vigo para albergar las competiciones en el año 2013. Pero a un mes vista de que la Federación Internacional de Deportes Universitarios (FISU) decida la sede que se llevará los juegos, la urbe más poblada de Galicia ha perdido también una de sus mayores fortalezas para lograr el objetivo: el consenso político.

Lo que PSOE, BNG y PP no fueron capaces de tejer en torno a asuntos cruciales como el plan urbanístico, la creación del área metropolitana o la ampliación del puerto, lo sirvió la Universiada en bandeja. Tanto los nacionalistas como los populares concurrieron a las municipales del 2007 llevando en sus programas electorales la candidatura a la Universiada, como una forma de pasar la página de la Volvo Ocean Race y escalar un peldaño más en la organización de grandes competiciones deportivas que tengan un efecto motor en la ciudad.

Los socialistas también abrazaron la propuesta, quizás más tibiamente por tratarse de uno de los asuntos gestionados directamente por el BNG en el bipartito municipal. Pero eso no impidió que el alcalde, Abel Caballero, viajara a Madrid y a Bruselas a promocionar la candidatura olívica, como tampoco le privó de pronunciar, hace apenas una semana, el principal discurso del Concello ante los técnicos de la FISU que se desplazaron a Vigo para explorar los emplazamientos elegidos para los juegos y la viabilidad de las aspiraciones viguesas.

Incluso la presidenta del Parlamento gallego, la socialista Dolores Villarino, se implicó en la iniciativa, apoyando con su presencia algunos actos de la candidatura. La responsable de Deportes del PP vigués, Lucía Molares, manifestó que la Universiada «es en lo único en que [el Gobierno local] nos han pedido colaboración , y la hemos dado a tope», dijo, entre otras cosas movilizando a sus eurodiputados en Bruselas para hacer lobby .

Casi 500 millones

Pero el presupuesto esgrimido por el Bloque para este evento, que asciende a 493 millones de euros -los aportarían los Gobiernos central y autonómico, aparte del Ayuntamiento, la Diputación y la Universidad, si bien las tres últimas instituciones tienen una capacidad inversora muy limitada-, marcó un punto de inflexión en el consenso político y encendió las alarmas rojas en la Xunta.

El propio presidente de la Xunta y secretario general del PSdeG, Emilio Pérez Touriño, dio instrucciones para enfriar el apoyo de su partido a la candidatura viguesa, temeroso de que a las arcas públicas gallegas pueda nacerle una nueva Ciudad de la Cultura en el sur de Galicia, y también gestionada directamente por el BNG, cuando la ciudad olívica tiene sin resolver problemas no menores relacionados con la accesibilidad, el puerto o el suelo industrial.

La indicación lanzada por Touriño al partido ha sido clara y manifiesta. Pero ahora está por ver si el alcalde de Vigo, Abel Caballero, o cargos de relieve como el que ostenta Villarino se aplican el cuento.