«Convertir la Ciudad de la Cultura en un proyecto dinámico va a requerir mucho valor»

Fernández cree que el problema del Gaiás es que se inició como un mausoleo cuyo futuro no se solucionará solo con turismo


Jorge Fernández León es el padre espiritual de la Ciudad de la Cultura de Gijón. Actualmente está embarcado también en el desarrollo del Centro Cultural Oscar Niemeyer. Es, por tanto, una voz autorizada para hablar de cómo impulsar este tipo de iniciativas.

-¿Cuánto dinero ha valido todo el complejo de la Laboral?

-El dinero público que se ha gastado aquí, incluyendo escuela de arte dramático, conservatorio, centro de arte, el centro de FP..., va a ser unos ochenta millones de euros. Pero teníamos la ventaja de que disponíamos de un edificio construido con una calidad muy buena y con muy pocos problemas estructurales. El mayor desfase fue el del teatro, que pasó de siete millones de euros a diez millones por un problema estructural a la hora de construir la caja escénica.

-¿El gran éxito de este proyecto es haberle dado un contenido a un gran continente?

-Siempre digo que la Laboral tiene dos partes buenas. Una de ellas es que hoy es un conjunto de instalaciones cada una de las cuales funciona muy bien y que ofrece un servicio público. La segunda es que ahora la Laboral tiene una potencialidad enorme para convertirse con el paso del tiempo en un espacio muy singular. Porque tiene mucha gente habitándola todos los días y además dispone de unos equipamientos que, bien utilizados, nos permitirán hacer cosas que hoy no podemos imaginar. Porque al final la potencia que tiene un centro de arte al lado de una televisión pública de última generación, al lado de un teatro, de facultades universitarias, de un conservatorio, de un centro de FP... Todas esas piezas juntas, si se van acercando unas a otras, cuando se miren a la cara y empiecen a hablarse y darse cuenta de la fuerza que tienen, puede ser el germen de una nueva economía. Que es la economía de la creación, de la cultura. La oportunidad de tener un sitio de este nivel es única.

-Entiendo que lo que esperan es que las piezas de este puzle interaccionen entre ellas.

-Cada pieza era autónoma antes de este proyecto. Lo que hicimos fue o traerlas aquí o dotarlas de unos medios mejores. En dos años tendremos armado el puzle y esto será una verdadera ciudad de la cultura si existe una convicción de todos los que formamos parte de ella.

-La esencia de este edificio está en el contenido, algo que contrasta con la Ciudad de la Cultura gallega.

-Claro, cada uno de los que viene aquí trae su contenido. Y ahora nuestro papel es convencerlos a todos de que si suman, multiplican. Esto es economía de la cultura. Produces un efecto de progresión geométrica. Queremos generar un núcleo para que dentro de unos años nazcan industrias del conocimiento, del audiovisual, del arte dramático, del entretenimiento electrónico, de la producción sonora... Hemos creado el terreno de juego y hay un vivero impresionante, con más de 4.000 alumnos que lo viven todos los días. El problema del proyecto de Eisenman es que se inició como un mausoleo, como un monumento civil, y la mayor dificultad que tiene ahora el Gobierno [de la Xunta] es convertirlo en un espacio vivo, en una ciudad. Nosotros nos hemos traído a la gente aquí a trabajar, a dar forma a esta ciudad. El reto que tiene vuestro proyecto es que esto no se soluciona solo con el turismo o con el visitante esporádico. Todo el mundo impulsa este tipo de centros culturales con la presencia habitual, y eso se soluciona así en España, en China o en Rusia. No puedes pensar que puedes tener cientos de miles de metros cuadrados dedicados solo al espectáculo o al entretenimiento. Tienes que tenerlo también como un laboratorio y con proyectos comerciales. Convertir la Ciudad de la Cultura [de Santiago] en un proyecto dinámico va a requerir mucho valor.

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